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Vaca Muerta, la carta energética de la próxima década

Con un horizonte de 1 millón de barriles diarios de petróleo y 170 millones de metros cúbicos de gas por día, la geología de Vaca Muerta mantiene su potencial intacto.

Vaca Muerta, la carta energética de la próxima década

Con un horizonte de 1 millón de barriles diarios de petróleo y 170 millones de metros cúbicos de gas por día, la geología de Vaca Muerta mantiene su potencial intacto.

Rystad Energy proyecta un escenario de 1 millón de barriles y 170 millones de metros cúbicos de gas por día para 2030, pero advierte: sin más equipos, infraestructura y estabilidad macroeconómica, el potencial puede quedarse en los papeles.

La Argentina tiene ante sí una oportunidad histórica: transformar el desarrollo de Vaca Muerta en el eje de una nueva etapa de liderazgo energético regional.
Según estimaciones recientes de Rystad Energy, el país podría alcanzar hacia 2030 una producción cercana a 1 millón de barriles de petróleo por día y 170 millones de metros cúbicos diarios de gas, consolidando un salto estructural en su matriz energética y su perfil exportador.

Pero el informe también deja una advertencia: para que esa proyección se cumpla, el país deberá sumar inversiones, aumentar su flota de equipos, expandir infraestructura y ofrecer previsibilidad macroeconómica.


 Más pozos, más rigs y más eficiencia

“Para cumplir los objetivos de exportación de gas licuado, Argentina necesita perforar al menos 800 pozos nuevos en Vaca Muerta antes de 2030”, subrayó recientemente Horacio Marín, presidente de YPF.

El cálculo coincide con el análisis de Rystad: alcanzar ese volumen de perforaciones requerirá elevar la flota de torres de perforación (rigs) de las 38 actuales a entre 55 y 64.
La cifra exacta dependerá de la eficiencia operativa: si los tiempos de perforación bajan de los 26 días actuales a 21 días por pozo, bastarían 55 rigs activos para cumplir la meta.

En paralelo, la actividad de completamiento y fractura hidráulica también alcanzó niveles récord: más de 3.500 etapas de fractura en mayo de 2025, lo que confirma la madurez técnica y la capacidad de respuesta del sector para sostener el ritmo de crecimiento.


 Oleoductos y gasoductos: el cuello de botella del futuro

El crecimiento de la producción ya puso a prueba la infraestructura existente.
La ampliación de Oldelval fue clave para aliviar el transporte de crudo hacia Bahía Blanca, pero para superar el millón de barriles diarios será indispensable completar el sistema Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), cuyas fases I a III deben estar operativas antes de 2030.

Además, el estudio advierte que el sistema necesitará una nueva línea adicional de al menos 100.000 barriles diarios hacia el final de la década para evitar saturación.
Sin esas ampliaciones, el sector podría verse obligado a transportar por camión o recurrir a almacenamientos temporales, incrementando costos y restando competitividad.


 NGL y GNL: el siguiente salto

En el frente del gas, los desafíos son aún mayores.
La capacidad actual de procesamiento de líquidos del gas natural (NGL) ronda las 7.500 toneladas diarias, y aunque los proyectos en curso podrían elevarla a 17.000 toneladas para 2030, el potencial de crecimiento podría ser incluso el triple si se completan todas las plantas proyectadas.

La clave para monetizar el gas argentino, sin embargo, estará en el Gas Natural Licuado (GNL).
Rystad identifica como proyectos prioritarios los desarrollos Southern Energy LNG (FLNG Hilli Episeyo + MK II, 6 MTPA) y ARGFLNG 2 y 3 (de Shell y ENI, con 6 y 12 MTPA respectivamente).
Estas iniciativas podrían ubicar a la Argentina entre los principales exportadores de GNL de Sudamérica, con un breakeven de gas competitivo en torno a 9 USD/MMBTU.

El informe advierte, sin embargo, que el mercado global del GNL podría estar sobreofertado después de 2029, por lo que la sincronización de las decisiones de inversión (FID) será clave para aprovechar la ventana de oportunidad.


 Eficiencia operativa y tecnología: la otra mitad del desafío

A nivel técnico, la productividad de Vaca Muerta sigue siendo sólida, pero enfrenta desafíos de declino en áreas maduras y de interferencia entre pozos.
Mientras en la cuenca neuquina el promedio de perforación se ubica en 700 pies por día (214 metros), en la cuenca Permian (EE.UU.) se alcanzan 1.200 pies por día (365 metros).

Reducir los ciclos de perforación y optimizar el uso de proppant (arena) y la longitud de laterales podría multiplicar la capacidad de ejecución y acortar plazos.

Rystad estima que para sostener este ritmo será necesario invertir alrededor de 20.000 millones de dólares anuales hacia el final de la década, concentrados en el shale y el GNL, lo que elevaría la participación argentina en la inversión regional del 15% actual a más del 25%.


 Un sector en transformación

El proceso de consolidación y reorientación de capital ya está en marcha.
YPF avanza con su estrategia “4x4”, orientada a desprenderse de activos convencionales y concentrar inversión en no convencionales y proyectos de GNL, liberando recursos que podrían ser absorbidos por nuevos operadores.

La rotación de activos y la llegada de capital fresco privado serán determinantes para sostener el ritmo de inversión sin depender exclusivamente del financiamiento estatal.


🔍 Qué debe hacer Argentina para dar el salto

El informe de Rystad resume una hoja de ruta concreta para que la Argentina logre su objetivo energético 2030:

  1. Escalar la flota de rigs y equipos de fractura.

  2. Mejorar la performance operativa en perforación y completamiento.

  3. Completar el sistema VMOS y ampliar ductos de condensados.

  4. Triplicar la capacidad de NGL.

  5. Asegurar financiamiento competitivo y señales regulatorias estables.

  6. Coordinar expansión del upstream y midstream.

  7. Fortalecer la capacitación técnica y el capital humano local.

  8. Garantizar estabilidad macroeconómica y reglas previsibles.

Los principales riesgos —según la consultora— incluyen declinos en áreas maduras, cuellos de botella temporales en transporte y volatilidad internacional del mercado de GNL.


 Vaca Muerta, la carta energética de la próxima década

Con un horizonte de 1 millón de barriles diarios de petróleo y 170 millones de metros cúbicos de gas por día, la geología de Vaca Muerta mantiene su potencial intacto.
Pero la diferencia entre potencia energética y promesa inconclusa dependerá de la capacidad del país para coordinar inversión, eficiencia e infraestructura bajo un entorno macroeconómico previsible.

Si eso ocurre, Argentina podría consolidarse como el nuevo polo energético de América del Sur, con un modelo exportador basado en el shale, el gas y el valor agregado industrial.


🛢️ El futuro ya está debajo de nuestros pies. Falta construir el camino para sacarlo a la superficie.

 

Fuente: vmo

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