
Vaca Muerta: el millón de barriles ya es el nuevo piso de productividad
El desarrollo de Vaca Muerta acaba de cruzar un umbral que redefine su potencial.
Quince pozos de shale oil superaron el millón de barriles acumulados, un hito que hasta hace pocos años parecía una meta lejana y que hoy se consolida como el nuevo estándar de productividad en la formación neuquina.
El fenómeno no solo refleja la madurez técnica alcanzada por las operadoras, sino también la velocidad con la que las innovaciones en diseño de pozos y fracturas están transformando la ecuación de rentabilidad del no convencional en Argentina.
Los “pozos campeones” de Vaca Muerta
La mayoría de los pozos tardó más de tres años en cruzar la barrera del millón de barriles. Sin embargo, algunos casos excepcionales lo hicieron en tiempos récord. El pozo BPO-2801(h) de Vista Energy alcanzó la marca en menos de 12 meses, una performance inédita en el shale argentino.
Otros exponentes destacados incluyen al BPE-2202(h), también de Vista Energy, y al BdC-10(h), perforado originalmente por ExxonMobil y hoy bajo operación de Pluspetrol.
En el lote de mayor acumulada también figuran pozos de YPF en Loma Campana, como los LLL-1577(h), SoIL-391(h) y LLL-1576(h), que consolidan al bloque insignia de la petrolera nacional como uno de los motores de este salto productivo.
Los polos de mayor desarrollo
Áreas como Bandurria Sur, Loma Campana, Bajada del Palo y La Amarga Chica concentran la mayor cantidad de pozos de alta acumulada. El secreto técnico detrás de estos resultados radica en la extensión de ramas horizontales cada vez más largas, que amplían el contacto con el reservorio, sumado a diseños de fractura más eficientes y una operación de equipos cada vez más madura.
No todos los pozos siguen activos: el caso del LLL-1572(h) de YPF, ya fuera de producción, demuestra que la curva de vida puede variar según las condiciones del reservorio y la estrategia de explotación.
Convencionales vs. no convencionales
La marca del millón de barriles no es exclusiva del shale. La Cuenca Neuquina también alberga pozos convencionales que superaron ampliamente ese volumen, aunque en plazos mucho más largos. Ejemplos como Puesto Morales o La Yesera en Río Negro, y Cañadón Amarillo en Mendoza, superan entre 1 y 2,5 millones de barriles.
La diferencia clave está en la velocidad: mientras los convencionales tardaron décadas, los no convencionales alcanzan ese nivel en apenas unos años, e incluso en menos de uno en casos extraordinarios.
Un nuevo paradigma de rentabilidad
El millón de barriles en tiempos reducidos implica mucho más que un récord técnico: acorta los períodos de repago, mejora la rentabilidad por pozo y coloca a Vaca Muerta entre las cuencas de shale más competitivas del mundo.
Hoy, el interrogante no es si más pozos alcanzarán este umbral, sino cuánto tardarán en hacerlo. En la carrera por consolidar el shale argentino, el millón de barriles dejó de ser techo: ahora es el nuevo piso de productividad.
Fuente: vmo