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Oro en máximos históricos

El refugio que vuelve a brillar en un mundo en tensión.

Oro en máximos históricos

El refugio que vuelve a brillar en un mundo en tensión.

La escalada de conflictos geopolíticos y la creciente desconfianza sobre las monedas vuelven a colocar al oro en el centro de la escena financiera global. En un contexto internacional atravesado por guerras, disputas territoriales y presiones políticas sobre los bancos centrales, el metal precioso alcanzó un nuevo récord histórico y se consolida como uno de los activos más rentables de los últimos años.

Un mundo más inseguro, un oro más caro

Las tensiones no son nuevas, pero sí se han intensificado. La guerra entre Rusia y Ucrania ya supera los tres años, China mantiene su presión sobre Taiwán y Estados Unidos atraviesa un escenario político interno cada vez más áspero, con impacto directo en los mercados. A esto se suma la incertidumbre institucional en torno a la Reserva Federal, que ha vuelto a poner en duda la fortaleza del dólar como ancla del sistema financiero global.

En este clima espeso, el oro alcanzó por primera vez los 5.000 dólares por onza, un nivel impensado hasta hace pocos años. En los últimos 12 meses, el precio acumuló una suba cercana al 80% en dólares, y 2025 ya quedó marcado como el mejor año para el metal desde 1979.

De activo defensivo a instrumento estrella

Históricamente, el oro fue considerado un activo de resguardo, una cobertura frente a crisis profundas o escenarios de guerra. Sin embargo, el actual rally marca un cambio de rol: dejó de ser solo un refugio para transformarse en uno de los instrumentos financieros más rentables del mercado.

La clave está en la demanda. A diferencia de otros ciclos, esta vez no fueron solo los pequeños inversores los que empujaron los precios. Los bancos centrales, con China a la cabeza, protagonizaron compras récord de oro físico como parte de una estrategia de diversificación de reservas, reduciendo su dependencia del dólar estadounidense.

Esta demanda institucional estableció un nuevo piso de precios y limitó las correcciones a la baja, incluso en momentos de toma de ganancias.

El dólar, las tasas y el costo de oportunidad

El oro no paga intereses, por lo que su atractivo suele depender del nivel de las tasas internacionales. Cuando las tasas en dólares son altas, los inversores tienden a privilegiar activos financieros; cuando bajan o pierden credibilidad, las materias primas vuelven a ganar terreno.

En los últimos días, la situación se agravó tras las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien denunció presiones políticas para forzar una baja de tasas y vinculó esas presiones a una investigación judicial en su contra. El episodio debilitó al dólar y reforzó el impulso alcista del oro.

Oro y reservas: una historia que se repite

Aunque el sistema financiero global abandonó el patrón oro hace décadas, el metal nunca perdió su rol estratégico. Hasta la Segunda Guerra Mundial, la libra esterlina fue la principal moneda de reserva; luego, el dólar tomó ese lugar. Sin embargo, el oro siguió siendo el activo de confianza por excelencia.

Hoy, todos los bancos centrales del mundo mantienen parte de sus reservas en oro físico, conscientes de que, en escenarios extremos, es el único activo que conserva valor más allá de cualquier moneda.

¿Cómo comprar oro en Argentina?

En el mercado local, el acceso al oro físico existe, aunque es limitado:

  • El Banco Ciudad es la única entidad bancaria que comercializa lingotes certificados.

  • Algunas casas de cambio tradicionales también venden oro con certificación de origen.

  • Las joyerías compran y venden oro, aunque generalmente no trabajan con lingotes ni certifican pureza.

En cuanto a calidad, el oro de 24 quilates es el más puro; el de 18 quilates contiene un 75% de oro, y el de 14 quilates, cerca del 60%. El resguardo suele realizarse en cajas de seguridad, una práctica muy extendida en comunidades con tradición de ahorro en metales preciosos.

Un termómetro del miedo global

Más allá de su precio récord, el oro vuelve a cumplir una función clave: medir el nivel de incertidumbre del mundo. Cuando el metal sube con fuerza, no solo habla de oportunidades financieras, sino también de un sistema global que busca refugio frente a un futuro cada vez más imprevisible.

En tiempos de guerras, tensiones políticas y desconfianza monetaria, el oro vuelve a hacer lo que mejor sabe: brillar cuando todo lo demás tiembla.

Fuente: vmo

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