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Más pozos y más ritmo

La actividad en el shale oil de Vaca Muerta crecerá más del 20% en 2026.

Más pozos y más ritmo

La actividad en el shale oil de Vaca Muerta crecerá más del 20% en 2026.

Vaca Muerta cerró 2025 con récords históricos y el 2026 promete profundizar esa tendencia. Las proyecciones indican que la actividad en el shale oil volverá a crecer con fuerza, impulsada por nuevos desarrollos, ampliación de la infraestructura y un escenario de precios internacionales que continúa siendo favorable para la Cuenca Neuquina.

De acuerdo con estimaciones de la consultora Rystad Energy, el nivel de actividad en el shale oil aumentará más del 20% en 2026 respecto al año anterior, consolidando al no convencional como el principal motor de crecimiento de la producción petrolera en Argentina.

Precios internacionales e infraestructura, las claves del crecimiento

El escenario proyectado responde a una combinación de factores. Por un lado, los riesgos geopolíticos sostienen el precio del barril de petróleo en torno a los 60 dólares, un valor altamente competitivo para Vaca Muerta. Aun con precios más bajos, cercanos a los 50 dólares, gran parte de los desarrollos seguirían siendo rentables gracias a las mejoras en eficiencia y productividad.

Por otro lado, el avance de la infraestructura de evacuación marca un punto de inflexión para la cuenca. El Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) comenzará a operar hacia fines de 2025 con una capacidad inicial de 180 mil barriles diarios, para alcanzar en el primer trimestre de 2026 su capacidad total de 550 mil barriles por día.

La puesta en marcha de este sistema permitirá aliviar uno de los principales cuellos de botella históricos del shale argentino y habilitará un mayor ritmo de perforación y completación de pozos.

Nuevos desarrollos ganan protagonismo

El crecimiento de la actividad no se limitará a los yacimientos tradicionales. En 2026 se espera una aceleración de proyectos que hasta ahora avanzaban de manera más gradual, pero que ya cuentan con condiciones geológicas probadas y alto potencial productivo.

Entre los desarrollos que podrían incrementar su ritmo se destacan Rincón de Aranda, Bajo del Choique y Los Toldos II Este, que se suman al avance sostenido de los grandes proyectos consolidados como Loma Campana, Bajada del Palo Oeste, La Amarga Chica y Bandurria Sur.

Estos yacimientos continúan siendo el núcleo de la producción de shale oil y seguirán aportando volumen en el nuevo ciclo de crecimiento.

La ventana norte de Vaca Muerta, bajo la lupa

En paralelo, la ventana norte de Vaca Muerta continuará ganando relevancia. Allí, la principal limitación no es la calidad del recurso, que muestra niveles de productividad comparables a los del core histórico, sino la logística y los costos asociados a la distancia de los grandes centros de servicios.

Rincón de los Sauces aparece como un punto estratégico para el desarrollo de esta zona. El avance del ducto Vaca Muerta Norte, ya sancionado y en marcha, será clave para reducir costos y facilitar el crecimiento de los bloques ubicados en el norte de la cuenca.

Las decisiones que tomen las operadoras en áreas como La Escalonada, El Trapial y Los Toldos serán determinantes para definir la velocidad de expansión de esta región en los próximos años.

Más equipos y tecnología para sostener el ritmo

A diferencia de otros ciclos de expansión, el crecimiento proyectado para 2026 no estaría condicionado por la falta de equipos. La llegada de nuevos rigs y sets de fractura de última generación permitirá acompañar el aumento de la actividad sin generar cuellos de botella operativos.

La incorporación de tecnología más eficiente en perforación y completación refuerza la competitividad del shale oil argentino y permite sostener altos niveles de actividad de manera continua.

Un nuevo ciclo para Vaca Muerta

El incremento de la actividad ya comienza a reflejarse en una mayor demanda de servicios, equipos y mano de obra especializada, así como en un renovado movimiento en las principales localidades operativas de la cuenca.

Si las proyecciones se cumplen, 2026 podría marcar el inicio de una etapa de exportaciones sostenidas de petróleo, con impacto directo en el ingreso de divisas, el empleo y la actividad económica regional.

Con infraestructura en marcha, proyectos maduros y nuevos desarrollos en expansión, Vaca Muerta vuelve a acelerar y se prepara para escribir un nuevo capítulo en la historia energética del país.

Fuente: vmo

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