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La generación eléctrica en América Latina creció 4,5% y repuntaron la energía nuclear y el gas natural

La Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) informó que la generación eléctrica en América Latina y el Caribe alcanzó los 161 TWh en julio de 2025, lo que representa un crecimiento interanual d

La generación eléctrica en América Latina creció 4,5% y repuntaron la energía nuclear y el gas natural

La Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) informó que la generación eléctrica en América Latina y el Caribe alcanzó los 161 TWh en julio de 2025, lo que representa un crecimiento interanual d

El repunte se dio en un contexto de baja hidraulicidad, donde la nuclear y el gas natural asumieron un rol clave para sostener la demanda regional.

Caída hidroeléctrica y mayor peso térmico

Aunque la hidroelectricidad sigue siendo la columna vertebral del sistema —aportó el 45,7% de toda la electricidad generada— su participación retrocedió debido a la sequía en cuencas andinas y amazónicas.

OLADE aclaró que la baja hídrica no puede explicarse de forma uniforme por el fenómeno La Niña. Mientras países como Perú, Ecuador y partes del Brasil norte sufren déficit de caudal, otras regiones registraron lluvias por encima de lo normal. Esta contradicción climática obliga a mantener reservas térmicas activas para sostener la estabilidad del sistema eléctrico regional.

La nuclear vuelve a la pista en América Latina

Una de las señales más llamativas del mes fue el crecimiento de la generación nuclear, que avanzó 26,9% interanual. Este salto se explica por la reincorporación de unidades que habían estado detenidas por mantenimiento programado.

La energía nuclear sigue siendo minoritaria en términos de participación total, pero su rol como generación de base y cero emisiones directas vuelve a ponerla en debate en varios países —incluida Argentina— donde se analizan ampliaciones de capacidad.

El gas natural sostiene la transición

El gas natural mantuvo su tendencia creciente por dos razones principales:

  • mayor necesidad de respaldo ante la intermitencia de renovables;

  • ampliación de la capacidad instalada en plantas térmicas a gas.

En un contexto donde la volatilidad climática se incrementa, el gas continúa siendo la “válvula de seguridad” del sistema eléctrico latinoamericano. Aquí aparece el protagonismo potencial de Vaca Muerta, cada vez más integrada al balance energético regional a través de exportaciones y proyectos de infraestructura.

Retrocesos en bioenergía y petróleo

Las fuentes alternativas tuvieron un desempeño opuesto. OLADE reportó:

  • –15,5% en bioenergía

  • –10,7% en petróleo y derivados

Este retroceso confirma una tendencia que ya se observa en varios países: la sustitución de combustibles líquidos por gas natural, y una diversificación todavía insuficiente en bioenergías, cuyo desarrollo depende fuertemente de políticas públicas estables.

Tendencias 2023–2025: ganadores y perdedores

El seguimiento de OLADE para el período julio 2023 – julio 2025 muestra:

  • +26,9% nuclear (la que más creció)

  • +12,6% hidroelectricidad

  • Caídas marcadas en bioenergía y derivados del petróleo

Cuando se comparan los últimos 12 meses, la hidroelectricidad sigue siendo el recurso con mayor aporte adicional, incluso con la sequía, con 10,2 TWh más respecto de julio de 2024.

Matriz renovable: fuerte caída mensual

El índice de renovabilidad regional bajó del 71% en junio al 65% en julio, arrastrado por la caída hidroeléctrica y por la mayor generación fósil.
Aun así, diez países superaron el promedio:

  • Paraguay y Costa Rica: 100% renovable

  • Uruguay: 97%

  • Venezuela: 94%

  • Colombia y Ecuador: 90%

  • Brasil: 88%

  • Panamá: 83%

  • Belice: 77%

  • El Salvador: 68%

Las diferencias reflejan una región donde conviven sistemas altamente diversificados, como el de Brasil, con otros casi enteramente dependientes de una sola fuente.

Un tablero eléctrico que exige planificación

El informe mensual de OLADE vuelve a subrayar la necesidad de:

  • diversificar matrices energéticas

  • invertir en generación firme para respaldar renovables

  • aumentar la resiliencia ante eventos climáticos

  • planificar infraestructura para sostener el crecimiento económico

En un contexto de variabilidad climática, transición energética en marcha y demanda eléctrica en aumento, el monitoreo mensual de la generación se convierte en un insumo central para reguladores, empresas y gobiernos.

Fuente: vmo

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