
GNL y tubos importados
La derrota de Techint reabre el debate sobre la industria nacional.
La licitación para la provisión de caños del proyecto de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) volvió a encender una discusión de fondo en la Argentina: ¿industria nacional protegida o eficiencia de mercado sin interferencias del Estado? La decisión de Southern Energy (SESA) de adjudicar el contrato a la firma india Welspun, dejando fuera al Grupo Techint, expuso con crudeza el choque de visiones que atraviesa hoy al sector energético y productivo.
Un contrato clave para Vaca Muerta
SESA, el consorcio integrado por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%), definió la compra de los caños para un gasoducto de 480 kilómetros y 36 pulgadas de diámetro, una obra estratégica para el desarrollo del GNL argentino.
La competencia fue amplia y global: participaron más de 15 empresas de países como China, Japón, España, México e India. Sin embargo, el resultado sorprendió por su impacto simbólico: Tenaris, la compañía de tubos de Techint y tradicional proveedora de la infraestructura de Vaca Muerta, quedó fuera del negocio.
El precio como factor decisivo
Según fuentes del sector, la oferta de Welspun fue 40% más barata que la presentada inicialmente por Tenaris. A esto se sumaron condiciones de pago más flexibles y mayores garantías, en un contexto de precios internacionales del acero en retroceso.
Aunque Techint intentó mejorar su propuesta hasta los US$ 280 millones e incluso ofreció igualar el precio del competidor tras el cierre de la licitación, el consorcio ratificó su decisión y avanzó con la empresa india, con sede en Mumbai y presencia operativa en más de 50 países.
Mucho más que una empresa
Para los defensores de la industria local, el problema excede a Techint como grupo empresario. Juan José Carbajales, titular de la consultora Paspartú, advirtió que detrás de Tenaris existe un entramado de pymes metalúrgicas que proveen insumos, servicios de soldadura, recubrimientos y logística.
“Eso es trabajo argentino que desaparece cuando todo se importa”, sostuvo el especialista, recordando el efecto multiplicador que tuvo la construcción de Fortín de Piedra, donde la cadena de valor local fue protagonista.
El rol del Estado y el RIGI
Carbajales cuestionó que, bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), los proyectos puedan importar acero sin pagar aranceles o con diferenciales reducidos de hasta 13%, lo que deja a la industria nacional en clara desventaja frente a proveedores asiáticos.
Desde esta mirada, el Estado debería fijar reglas mínimas de juego, como permitir que una empresa local pueda igualar la mejor oferta internacional. “Vas a pagar lo mismo, pero la diferencia es a quién le pagás: si es acá, esa plata queda en el país y se transforma en empleo”, planteó.
La postura oficial: eficiencia y competitividad
En la vereda opuesta, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió públicamente la decisión. Según el funcionario, comprar caños más caros implica menor rentabilidad, menos inversiones futuras y, en definitiva, menos empleo y exportaciones.
Para el Gobierno, el sobrecosto de la industria local es parte del denominado “costo argentino”, que termina trasladándose a tarifas más altas y pérdida de competitividad. Además, Sturzenegger advirtió que otorgar derechos de preferencia a proveedores nacionales podría desalentar la competencia internacional y restar credibilidad al país como destino de inversiones.
¿Economía de enclave o desarrollo industrial?
El fondo del debate es estructural. Para Carbajales y otros analistas críticos, existe el riesgo de que Vaca Muerta se convierta en una economía de enclave, enfocada en exportar recursos naturales sin generar desarrollo industrial ni empleo de calidad en el país.
La preocupación se vuelve concreta al mencionar plantas como la de Valentín Alsina, cuya continuidad podría verse afectada si se repiten decisiones de este tipo. “¿Estamos dispuestos a asumir el costo social de cerrar fábricas y perder cientos de puestos de trabajo?”, se preguntan desde el sector.
El fantasma del dumping
En este contexto, el Grupo Techint evalúa avanzar con una denuncia por presunto dumping, argumentando que Welspun utiliza chapa de origen chino, insumo que Paolo Rocca denunció en reiteradas oportunidades como competencia desleal en el mercado global del acero.
Aunque el holding mantiene inversiones en el país por más de US$ 2.400 millones a través de Tecpetrol, la pérdida de este contrato marca un punto de inflexión en su relación con el Gobierno y en el modelo de desarrollo que se proyecta para la energía argentina.
Un debate que recién empieza
La licitación de los caños para el GNL no es un hecho aislado: es una señal. La discusión entre apertura irrestricta y política industrial activa vuelve a ocupar el centro de la agenda, con Vaca Muerta como escenario principal.
El interrogante sigue abierto: ¿la Argentina será solo una plataforma exportadora de recursos o logrará combinar competitividad global con industria nacional y trabajo local?
Fuente: vmo