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El Golfo San Jorge sigue perdiendo empleo: salidas empresarias, contratos caídos y pymes al límite

La crisis de la cuenca del Golfo San Jorge continúa profundizándose y vuelve a impactar de lleno en el empleo petrolero.

El Golfo San Jorge sigue perdiendo empleo: salidas empresarias, contratos caídos y pymes al límite

La crisis de la cuenca del Golfo San Jorge continúa profundizándose y vuelve a impactar de lleno en el empleo petrolero.

La salida de una multinacional de servicios y el cierre definitivo de una pyme regional exponen con crudeza el proceso de contracción que atraviesa una de las áreas históricas de producción de hidrocarburos del país.

En las últimas semanas se confirmaron dos movimientos que reflejan el deterioro del entramado productivo: el retiro de Calfrac de la cuenca y la aceleración del cierre de Serpecom, tras la rescisión de su último contrato activo.

Calfrac se va y deja decenas de trabajadores en incertidumbre

La empresa canadiense Calfrac, especializada en estimulación de pozos y fractura hidráulica, formalizó su salida del Golfo San Jorge luego de la finalización de un contrato que ya venía con fecha de vencimiento anunciada desde comienzos de 2025.

El acuerdo se dio por terminado el 31 de enero, y la compañía notificó al sindicato su decisión de concentrar sus operaciones exclusivamente en la cuenca neuquina, donde el nivel de actividad y las perspectivas de inversión son significativamente mayores.

La salida afecta a alrededor de 60 trabajadores, mientras continúan las negociaciones por el monto de las indemnizaciones. Por el momento, no hay certezas sobre una eventual reabsorción del personal por parte de otra empresa que retome este tipo de servicios en la región.

Más allá del caso puntual, la decisión de Calfrac se inscribe en un proceso más amplio: la pérdida de competitividad de la cuenca frente a Vaca Muerta, que concentra equipos, flotas y capital, dejando a los campos maduros con márgenes cada vez más estrechos.

Restinga Alí: cambia el operador y se apaga una pyme histórica

Otro episodio que marca el pulso de la crisis se vincula con el área Restinga Alí, revertida por YPF a la provincia y próxima a ser adjudicada a la firma regional COPESA, que pasará a desempeñarse como operadora.

COPESA forma parte del entramado de empresas locales que integraron NCY (Nacimos con YPF), la compañía que asumió la operación y mantenimiento de bloques históricos como Escalante-Trébol y Campamento Central–Cañadón Perdido, hoy bajo control de PECOM tras la compra de concesiones a YPF.

En este reordenamiento, la empresa Serpecom (Servicios Petroleros Comodorenses), dedicada a recorridos de campo, operación y telemetría, quedó definitivamente fuera del esquema. Tras la rescisión de su contrato en enero, la firma decidió avanzar con el cierre definitivo y la venta de activos.

Un final anunciado

Aunque en los últimos meses Serpecom mantenía una dotación mínima de apenas cinco personas, la mayor parte de su personal —unos 130 trabajadores— ya había sido desvinculada un año atrás, cuando perdió contratos en áreas transferidas a PECOM. Esas tareas fueron centralizadas en NCY, que absorbió al personal necesario.

Con la finalización del último contrato vigente, también se notificó la rescisión de acuerdos con otras prestadoras, como Industrial Chubut, aunque existiría una prórroga técnica hasta que el traspaso del área a la nueva operadora se concrete de forma definitiva.

La situación recuerda a la de Montajes Industriales, otra empresa regional que quedó fuera del mapa tras perder contratos en el mismo proceso de reconfiguración empresarial de la cuenca.

Una transición que deja heridos

Los casos de Calfrac y Serpecom no son hechos aislados. Forman parte de una secuencia que se aceleró con la salida de YPF de áreas históricas del Golfo San Jorge y el ingreso de nuevos operadores con estructuras más concentradas y menor demanda de servicios locales.

El resultado es un escenario de pérdida de puestos de trabajo, cierre de pymes y debilitamiento de capacidades operativas regionales, en una cuenca que aún sigue aportando producción, pero con niveles de inversión que no logran competir con el shale neuquino.

Mientras Vaca Muerta consolida su liderazgo, el Golfo San Jorge atraviesa una transición dolorosa, cuyos impactos sociales y laborales siguen abiertos y lejos de resolverse.

Fuente: vmo

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