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Cómo el upstream busca sostener la actividad sin sumar equipos

Aunque el número de equipos de perforación sigue lejos de los picos del año, la industria apuesta a velocidad, logística y tecnología para sostener el repunte.

Cómo el upstream busca sostener la actividad sin sumar equipos

Aunque el número de equipos de perforación sigue lejos de los picos del año, la industria apuesta a velocidad, logística y tecnología para sostener el repunte.

La industria petrolera argentina atraviesa una etapa de transición silenciosa. No hay boom de equipos ni anuncios rimbombantes, pero en el campo el movimiento es constante. El último informe del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP) confirma lo que se percibe en los yacimientos: la actividad dejó de caer y empieza a estabilizarse, apoyada más en la eficiencia operativa que en el aumento del parque de rigs.

Durante noviembre, el país cerró con 44 equipos de perforación activos, el mismo número que en octubre. A simple vista, el dato parece reflejar estancamiento. Sin embargo, el análisis interanual muestra un cambio de tendencia claro: la caída, que en septiembre superaba el 19%, se redujo al 10% en octubre y terminó noviembre en apenas 2,22%, una señal concreta de que el piso de actividad ya quedó atrás.

Un equipo menos, otro por entrar

En el corto plazo, el número de rigs volverá a moverse. Si bien en estos meses YPF dio de baja un equipo de perforación, antes de fin de año ingresará un nuevo rig: el DLS 170, que ya se encuentra en etapa de montaje en yacimiento y comenzará a operar en los próximos días. Este tipo de movimientos explica por qué el nivel de actividad se mantiene estable, aun con cambios puntuales en el parque de equipos.

La clave hoy no pasa solo por sumar rigs, sino por exprimir al máximo los que ya están en operación.

Vaca Muerta impone las reglas del juego

El informe del GAPP vuelve a dejar en evidencia el dominio absoluto del no convencional. El 84,1% de la perforación y más del 95% de las completaciones se concentran en shale y tight, con Vaca Muerta como epicentro indiscutido. La Cuenca Neuquina explica por sí sola más del 84% de la actividad nacional, mientras que el Golfo San Jorge queda relegado a un segundo plano.

El shale oil lidera el mix de perforación, seguido por el shale gas, confirmando que la estrategia de las operadoras sigue enfocada en productividad, exportaciones y generación de divisas.

Más velocidad, menos tiempos muertos

Lo que no siempre reflejan las estadísticas es lo que se ve en el campo. En los yacimientos hay un fuerte proceso de modernización de equipamiento, optimización logística y mejora de procedimientos. Los equipos perforan más rápido, reducen tiempos no productivos y mejoran la coordinación entre perforación, completación y servicios.

Ese salto en eficiencia explica por qué, aun sin sumar rigs, aumentó el número de pozos perforados y se sostiene el nivel de actividad. La consigna hoy es clara: no perder tiempo, no repetir maniobras, no inmovilizar equipos.

Los protagonistas del momento

En perforación, YPF sigue liderando con 13 rigs activos, seguida por PAE, Vista y Tecpetrol. Del lado de las compañías de servicios, Nabors encabeza el ranking, seguida por Helmerich & Payne y DLS Archer.

En fractura hidráulica, YPF mantiene un ritmo dominante, con más de 900 etapas realizadas, mientras Schlumberger y Halliburton concentran la mayor parte de los servicios de estimulación.

El rol silencioso de las PyMEs

Detrás de estos números hay una red que sostiene la actividad día a día. El GAPP nuclea a más de 250 empresas argentinas, muchas de ellas PyMEs, que no solo abastecen al upstream sino que diversifican hacia minería y generación eléctrica. Con más de 42.000 empleos directos y 120.000 indirectos, el entramado industrial sigue siendo uno de los pilares menos visibles pero más estratégicos del sector.

Un repunte sin euforia, pero con bases reales

El upstream argentino no vive un rebote explosivo. Vive algo más austero y, quizás, más sólido: un repunte basado en eficiencia, tecnología y disciplina operativa. Menos equipos que a comienzos de año, pero mejor utilizados. Menos margen para el error y más presión por resultados.

La gran incógnita es si este modelo alcanzará para volver a crecer en cantidad de rigs o si la industria seguirá apostando a hacer más con lo mismo. Por ahora, el mensaje del campo es claro: la actividad no se frenó, se reordenó.

Fuente: vmo

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