
Represas del Comahue
U$S 706 millones, cambio de manos y una nueva etapa para la energía hidroeléctrica.
La energía hidroeléctrica argentina acaba de atravesar uno de los movimientos más relevantes de los últimos años. Con la firma de los contratos de concesión y transferencia de acciones de las represas del Comahue, el Gobierno nacional cerró un proceso que pone más de U$S 706 millones sobre la mesa y redefine quiénes controlarán activos clave del sistema eléctrico durante las próximas tres décadas.
Alicurá, El Chocón, Piedra del Águila y Cerros Colorados no son solo represas: son piezas estratégicas para la estabilidad del abastecimiento eléctrico, la regulación del sistema y el respaldo de la generación térmica y renovable. Su privatización marca un punto de inflexión en la política energética del país.
Un negocio millonario y activos estratégicos
El proceso licitatorio dejó como resultado ingresos garantizados por U$S 706.885.298, surgidos de ofertas presentadas por ocho empresas. Desde el Gobierno destacaron la transparencia del procedimiento y la seguridad jurídica ofrecida, dos conceptos que hoy funcionan como carta de presentación ante el capital privado.
Pero más allá del monto, el dato central es otro: las represas del Comahue concentran una parte sustancial de la generación hidroeléctrica nacional y cumplen un rol decisivo en momentos de alta demanda, estrés del sistema o faltante de gas.
Quién se queda con cada represa
El nuevo mapa empresario muestra un avance claro de grupos argentinos sobre activos históricamente dominados por multinacionales.
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Alicurá (1.000 MW): Edison Inversiones presentó la oferta más alta, con U$S 162 millones, y desplazó a AES, que buscaba retener la central.
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Piedra del Águila (1.400 MW): seguirá bajo el control de Central Puerto, que se impuso con una oferta de U$S 245 millones, consolidando su peso como uno de los grandes jugadores del mercado eléctrico.
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El Chocón–Arroyito: el proceso fue más competitivo. BML Inversora ganó con una oferta de U$S 235,6 millones, superando a Enel y dejando al consorcio Hidroeléctrica Futaleufú dentro del margen técnico para un eventual desempate.
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Cerros Colorados–Planicie Banderita: nuevamente BML Inversora encabezó las ofertas con U$S 41,7 millones, aunque en este caso habrá una instancia adicional de mejora por la cercanía con la segunda propuesta.
La revisión técnica ya fue completada y, salvo Cerros Colorados, los montos mínimos quedaron definitivamente asegurados.
Empresarios locales al frente del control hidroeléctrico
El dato político y económico de fondo es el corrimiento de multinacionales y el avance de capitales nacionales. Grupos como BML Inversora, Edison Inversiones y Central Puerto ganan terreno en un segmento estratégico del sistema energético.
BML Inversora, controlada por Manuel Santos Uribelarrea, emerge como uno de los actores más agresivos del proceso. Edison Inversiones acelera su posicionamiento dentro del mercado eléctrico, mientras Central Puerto ratifica su rol dominante.
Este cambio no es menor: la hidroeléctrica no solo genera energía limpia, también regula precios, aporta previsibilidad y actúa como respaldo frente a crisis de abastecimiento.
Lo que viene: inversiones, control y tensiones provinciales
Con la firma de los contratos comienza ahora la transición operativa, una etapa clave donde los nuevos concesionarios deberán cumplir compromisos de inversión, mantenimiento y modernización. La eficiencia operativa y la seguridad de las represas estarán bajo la lupa.
En paralelo, Neuquén y Río Negro seguirán de cerca el desarrollo del proceso. Las provincias, que históricamente reclamaron mayor participación y beneficios por los recursos hídricos, observan cómo se redefine el control de activos que impactan directamente en sus territorios.
Una decisión que trasciende la energía
La privatización de las represas del Comahue no es solo un negocio millonario: es una señal política, económica y estratégica. Marca el rumbo del Gobierno en materia de infraestructura energética, el rol del Estado y el lugar que ocuparán los capitales nacionales en sectores críticos.
El futuro de la energía hidroeléctrica argentina entra en una nueva etapa. Y el Comahue vuelve a estar, una vez más, en el centro de la escena.
Fuente: vmo