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Bolivia despeja el camino: el gas de Vaca Muerta se acerca a Brasil

El balotaje presidencial en Bolivia entre dos candidatos pro mercado abre una nueva ventana de oportunidades para el gas de Vaca Muerta.

Bolivia despeja el camino: el gas de Vaca Muerta se acerca a Brasil

El balotaje presidencial en Bolivia entre dos candidatos pro mercado abre una nueva ventana de oportunidades para el gas de Vaca Muerta.

La estabilidad política y la posibilidad de acuerdos más competitivos reactivan los planes de exportación hacia Brasil, un mercado clave para la expansión de la producción argentina.

Las elecciones en Bolivia marcaron un giro histórico: tras dos décadas de hegemonía del MAS, el país se encamina a una etapa de mayor apertura económica. El triunfo del centrista Rodrigo Paz Pereira (32%) y el pase al balotaje del derechista Jorge Quiroga (27%) garantizan que, cualquiera sea el ganador, Bolivia tendrá un gobierno con orientación pro mercado.

Para la industria energética argentina, esta señal es crucial: se despeja la incertidumbre sobre la seguridad jurídica y el futuro del tránsito gasífero por territorio boliviano, un factor que hasta ahora frenaba los proyectos de exportación hacia Brasil.

El “peaje” boliviano, en discusión

El principal escollo que presentaba la administración de Luis Arce era el alto costo que pretendía cobrar por el uso de los gasoductos bolivianos, sumado a la incertidumbre sobre posibles cambios de reglas una vez construida la infraestructura. Este escenario desalentaba inversiones y abría el riesgo de interrupciones en el suministro, un problema común en países donde el tránsito energético depende de terceros.

Con el nuevo mapa político, fuentes del sector destacan que la negociación podría ser más flexible: “Se trata de una buena noticia, aunque hay que esperar que ambos candidatos se pronuncien sobre su política energética”, remarcaron.

La crisis energética de Bolivia

El trasfondo es que Bolivia atraviesa su peor crisis energética en décadas. Según Álvaro Ríos Roca, exministro de Hidrocarburos y director de la consultora Gas Energy Latin America, el MAS “dilapidó 13 trillones de pies cúbicos de gas sin reponer reservas”. Hoy el país enfrenta un déficit energético proyectado en hasta 7.000 millones de dólares en pocos años si no cambia el rumbo.

Con reservas en caída y sin capacidad para abastecer su propio mercado, Bolivia pierde margen de maniobra. Esto abre espacio para que el gas de Vaca Muerta se convierta en alternativa de abastecimiento regional.

El mercado brasileño, la gran oportunidad

Las estimaciones de las empresas argentinas apuntan a un potencial de 10 millones de metros cúbicos diarios (MMm3/d) en Brasil, más otro volumen similar en el norte argentino y en exportaciones hacia Chile.

El desafío es lograr una tarifa de transporte competitiva. Hoy, con los impuestos y peajes entre Argentina, Bolivia y Brasil, el precio del gas se ubica casi en el doble de lo que buscan los compradores brasileños (no más de 7 dólares el MBTU).

Inversiones necesarias en Argentina

Para aprovechar la ventana que abre el nuevo escenario político boliviano, Argentina deberá acelerar obras estratégicas:

  • Finalización de la reversión del Gasoducto Norte, con plantas compresoras que aún no entraron en funcionamiento.

  • Construcción de un nuevo ducto Tratayén–La Carlota, con una inversión estimada en 2.000 millones de dólares.

  • Refuerzos adicionales de compresión por unos 500 millones de dólares en el Gasoducto Norte.

Una oportunidad que no se puede perder

El giro político en Bolivia no resuelve todos los problemas, pero despeja el principal escollo: la falta de previsibilidad. Ahora, la pelota queda del lado argentino: avanzar en infraestructura y en una política de exportaciones estable que permita convertir el gas de Vaca Muerta en motor de integración energética con Brasil, el mayor mercado de Sudamérica.

Fuente: vmo

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