
Tango Energy toma el timón de Aconcagua Energía en un acuerdo clave para evitar el default
La empresa Aconcagua Energía S.A., que en los últimos meses enfrentó una grave crisis financiera, anunció un acuerdo estratégico que podría significar un punto de inflexión en su historia.
La petrolera firmó un entendimiento con Tango Energy S.A.U., compañía liderada por Pablo Iuliano, ex CEO de YPF, mediante el cual se concretaría una capitalización por USD 36 millones a cambio del control del 90% de la firma.
Este movimiento no solo apunta a rescatar a Aconcagua del borde del colapso financiero, sino también a reorganizar su estructura de pasivos, tras haber incumplido pagos por más de $8.000 millones en obligaciones negociables emitidas en tres series diferentes. La operación queda supeditada a la reestructuración exitosa de al menos el 90% de las deudas comerciales y financieras.
Una jugada de alto impacto en el mapa petrolero
Tango Energy es una sociedad integrada por Trafigura Argentina y Vista Energy Argentina, empresa que preside Miguel Galuccio, y de la que también forma parte Iuliano. Este respaldo le da solidez al plan de recuperación, que contempla no solo la reestructuración de pasivos, sino también una redefinición de contratos y nuevas líneas de crédito, diseñadas con asesoramiento financiero especializado.
Vale recordar que en 2023 Vista había transferido la operación de sus activos convencionales en Río Negro a Aconcagua, lo que ahora suma un nuevo capítulo a esa relación estratégica.
El esquema propuesto por la petrolera incluye un abanico de herramientas financieras: canjes de deuda mediante subastas holandesas, emisión de bonos Dollar Linked y Hard Dollar con plazos extendidos, tasas entre 2% y 7% anual, y períodos de gracia de hasta cinco años para el repago de capital. También se incorporarían cláusulas de rescate anticipado y cash sweep, con el objetivo de vincular los pagos futuros al rendimiento operativo.
Reposicionamiento en marcha
La llegada de Iuliano como nuevo conductor marca un cambio rotundo para Aconcagua, que venía operando en un contexto adverso y con un modelo financiero al límite. Con experiencia en YPF y otras compañías de peso, su desembarco busca aportar una visión de largo plazo, foco en eficiencia y recuperación del valor estratégico de los activos.
Desde la firma remarcan que se trata de un proceso “ordenado y temporal”, diseñado para garantizar la continuidad de las operaciones y proteger tanto a los trabajadores como a los acreedores.
El desenlace estará atado al resultado de las negociaciones con los bonistas. De concretarse el plan, Aconcagua podría no solo evitar el default, sino también comenzar un nuevo capítulo en su desarrollo, con el respaldo de jugadores clave del sector.
Fuente: vmo