
Shell se retira del proyecto de GNL en Argentina
Qué cartas juega YPF para mantener en pie su megaplan exportador.
La escena del GNL argentino volvió a reacomodarse esta semana. Shell decidió retirarse formalmente del proyecto “Argentina LNG”, la iniciativa que busca convertir a Vaca Muerta en un polo exportador de gas natural licuado a gran escala. La salida llega casi un año después de la firma del memorando original y se suma al abandono previo de Petronas, lo que obliga a YPF a recalibrar socios, tiempos y diseño financiero.
Desde la compañía angloholandesa confirmaron que ya no forman parte del proyecto base, aunque aclararon que seguirán observando eventuales oportunidades de expansión a futuro. Para la estatal, la decisión no fue inesperada: las conversaciones con posibles reemplazos ya venían avanzando desde hacía meses.
YPF no frena: ENI y ADNOC sostienen la estructura del proyecto
A pesar del retiro de Shell, YPF mantiene en pie la arquitectura central del plan. La compañía continúa trabajando con dos jugadores de peso:
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ENI (Italia), uno de los mayores operadores integrados de gas en Europa.
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ADNOC (Abu Dabi), la petrolera estatal árabe que está expandiendo aceleradamente su presencia global en GNL.
La hoja de ruta contempla comenzar con una capacidad de producción del orden de 12 MTPA (millones de toneladas por año) a través de dos unidades flotantes de licuefacción instaladas frente a la costa de Río Negro. El diseño, sin embargo, es escalable: YPF mantiene sobre la mesa un escenario ampliado de hasta 18 MTPA en una segunda etapa.
Los candidatos que podrían ocupar el lugar de Shell
En paralelo, YPF acelera contactos para reforzar el consorcio. Entre los interesados que evalúan sumarse aparecen dos nombres clave:
• Saudi Aramco
El gigante saudí estudia activamente oportunidades para expandirse hacia el GNL, una vertical donde busca crecer para compensar la desaceleración global del petróleo. Su ingreso aportaría espalda financiera, mercado asegurado en Asia y un socio de enorme escala.
• ExxonMobil
La empresa norteamericana sigue de cerca la evolución del proyecto. No obstante, su interés estaría más vinculado al rol de offtaker —compradora de volúmenes a largo plazo— que al de inversor directo en infraestructura.
La incorporación de uno o ambos actores permitiría reequilibrar el financiamiento y repartir riesgos en un mercado cada vez más competitivo.
La carrera hacia la Decisión Final de Inversión: 2026 como punto clave
El cronograma que manejan los participantes apunta a cerrar la Decisión Final de Inversión (FID) durante el primer tramo de 2026. Ese hito habilitaría la búsqueda de más de US$ 12.000 millones en financiamiento, cifra que representa aproximadamente el 70% del costo total del proyecto.
De obtener luz verde, la obra permitiría a la Argentina dar un salto estructural: pasar del abastecimiento interno —hoy ya prácticamente cubierto— a convertirse en un exportador estable en el hemisferio sur.
Un mercado en expansión, pero todavía restringido en infraestructura
A nivel global, el GNL vive una fuerte expansión impulsada por Europa y Asia. Sin embargo, hay una limitación estructural:
solo existen ocho buques de licuefacción operativos en el mundo, y la demanda por unidades adicionales es creciente.
Este cuello de botella pone presión sobre los plazos y obliga a YPF a asegurar temprano la disponibilidad de embarcaciones si quiere cumplir el cronograma.
Mientras tanto, Argentina ya concretó un primer acuerdo para exportar GNL a Europa, un paso relevante que confirma interés del mercado por volúmenes de Vaca Muerta.
Qué significa la salida de Shell para el proyecto argentino
La retirada no implica que el plan haya naufragado. Más bien marca una reconfiguración que obliga a:
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fortalecer el consorcio con socios de mayor musculatura financiera,
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asegurar contratos de compra a largo plazo,
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blindar la ingeniería de financiamiento antes de llegar a 2026,
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garantizar la disponibilidad de unidades FLNG en un mercado muy competido.
Para YPF, el proyecto sigue siendo estratégico: permitiría monetizar el gas de Vaca Muerta con precios internacionales, reducir la estacionalidad del sistema local y transformar al país en exportador energético neto durante las próximas décadas.
Fuente: vmo