
Rutas al límite
el cuello de botella que amenaza el futuro de Vaca Muerta.
La cuenca neuquina vive un momento histórico. La producción de petróleo y gas rompe récords mes a mes, las exportaciones se consolidan como eje de ingreso de divisas y las inversiones energéticas posicionan a Vaca Muerta como uno de los desarrollos más prometedores del continente. Sin embargo, hay un dato que el entusiasmo oficial no puede ocultar: las rutas no dan más, y ese colapso vial ya empieza a marcar el techo del crecimiento.
Las tragedias en caminos petroleros se repiten con alarmante frecuencia. El accidente fatal ocurrido el 4 de julio, que costó la vida a dos personas –incluyendo un trabajador de la firma Pecom–, volvió a encender todas las alarmas. Pero no es un hecho aislado: en lo que va del año, ya se registraron más de 50 siniestros viales y al menos cinco muertes en rutas claves como la Provincial 7, que conecta San Patricio del Chañar con Rincón de los Sauces, uno de los principales corredores de la industria.
Producción récord, rutas colapsadas
Mientras los oleoductos y gasoductos se expanden, y las terminales portuarias del Atlántico se preparan para los embarques de petróleo y GNL, las rutas siguen siendo las mismas de hace una década. Hoy, circulan por ellas miles de vehículos cada día: camiones pesados, combis, pickups de servicios, maquinaria, y también trabajadores en autos particulares, muchos de los cuales transitan en horarios extremos, bajo fatiga y en condiciones precarias.
Las causas de los siniestros son conocidas y repetidas: baches, carriles sin demarcación, picadas mal conectadas, falta de iluminación, maniobras imprudentes, y escaso control estatal. La inseguridad vial no solo pone en riesgo vidas, sino que encarece la logística, eleva los seguros, retrasa operaciones y, en definitiva, limita la competitividad de Vaca Muerta.
Reacción oficial: medidas de emergencia
Ante la creciente presión social y gremial, el Gobierno de Neuquén declaró la emergencia vial en zonas petroleras. Como primera respuesta, se conformó un consejo interinstitucional con participación de sindicatos, empresas operadoras, organismos de control y municipios.
Entre las medidas anunciadas se destacan:
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Restricciones horarias para la circulación de camiones.
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Controles vehiculares cada 10 kilómetros.
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Señalización LED en tramos críticos.
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Reordenamiento de picadas petroleras.
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Proyecto de tercer carril modular para aliviar zonas de alto tránsito sin necesidad de duplicar calzadas.
El bypass de Añelo: promesa aún sin fecha
Uno de los planes más relevantes es la construcción de un bypass de 51 kilómetros que rodeará la localidad de Añelo. La obra, que tiene financiamiento asegurado por un fideicomiso de 50 millones de dólares aportado por al menos diez operadoras, está lista para arrancar. Sin embargo, aún no cuenta con formalización legal ni fecha de inicio confirmada.
A su vez, hay otras iniciativas en carpeta: ampliaciones entre San Patricio y Tratayén, mejoras entre Añelo y Cutral Co, y nuevas obras de acceso a zonas de alta densidad operativa. Pero la mayoría se encuentra en etapa de análisis, sin plazos concretos de ejecución.
Un límite real al modelo exportador
La paradoja no podría ser más evidente. Vaca Muerta concentra hoy el 48% del petróleo y el 60% del gas del país, según datos de la Secretaría de Energía. Pero ese desarrollo se sostiene sobre una infraestructura vial obsoleta, que arrastra años de desinversión y descoordinación territorial.
El desequilibrio es claro: mientras se busca atraer capitales, cerrar contratos de exportación a largo plazo y competir en el mercado global, el acceso físico a los yacimientos sigue dependiendo de rutas peligrosas, saturadas y mal mantenidas.
Los discursos sobre soberanía energética, ingresos por divisas y transformación económica chocan con una realidad concreta: sin rutas seguras y planificación vial, no hay desarrollo sostenible posible. El futuro de Vaca Muerta no puede sostenerse sobre un sistema de caminos pensado para otro tiempo.
Conclusión
Cada siniestro vial en las rutas petroleras es una señal de advertencia. No alcanza con obras energéticas si no hay inversión en accesos seguros. La competitividad de Vaca Muerta no se juega solo en el subsuelo, sino también en el asfalto. Las decisiones que no se tomen hoy podrían transformarse en las restricciones del mañana.
Fuente: vmo