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Neuquén podría perder hasta $25.000 millones en 2026 por la reforma de Ganancias del Gobierno

La discusión por la reforma que impulsa el gobierno de Javier Milei empieza a mostrar sus efectos concretos en las provincias.

Neuquén podría perder hasta $25.000 millones en 2026 por la reforma de Ganancias del Gobierno

La discusión por la reforma que impulsa el gobierno de Javier Milei empieza a mostrar sus efectos concretos en las provincias.

En el caso de Neuquén, la combinación entre la caída de la coparticipación federal y una eventual reducción del impuesto a las Ganancias para grandes empresas abre un escenario de fuerte impacto fiscal para 2026.

Según estimaciones que circulan en ámbitos técnicos y legislativos, la provincia podría resignar entre $22.000 y $25.000 millones el próximo año solo por cambios en Ganancias, en un contexto donde los recursos nacionales ya vienen retrocediendo en términos reales.

Coparticipación en baja: una tendencia que no se revierte

El inicio de 2026 confirmó lo que las provincias ya venían advirtiendo desde fines del año pasado: la coparticipación no logra recuperarse. Las transferencias automáticas muestran una caída sostenida, traccionada por el derrumbe de impuestos ligados al consumo, como el IVA y los internos.

Neuquén, si bien mantiene un perfil fiscal más robusto que otras jurisdicciones por el peso de Vaca Muerta, no escapa a la dinámica nacional. La desaceleración económica, el menor nivel de actividad y la caída real de la recaudación impactan directamente en los envíos de Nación.

En términos per cápita, la provincia se mantiene en una posición intermedia-alta dentro del esquema federal, pero con márgenes cada vez más ajustados frente al crecimiento del gasto corriente y la demanda de inversión en infraestructura.

El factor Ganancias: el golpe que viene

El principal foco de tensión hoy no está solo en lo que ya se perdió, sino en lo que podría perderse. El Gobierno nacional avanza con una reducción de la carga del impuesto a las Ganancias para sociedades, bajo el argumento de mejorar la competitividad y estimular inversiones.

Para las provincias, el efecto es inmediato: Ganancias es uno de los tributos más relevantes de la masa coparticipable, con liquidaciones clave que se concentran a mitad de año. En Neuquén, donde operan grandes compañías del sector hidrocarburífero, el impacto potencial es mayor en términos absolutos.

De acuerdo con proyecciones fiscales, una baja de alícuotas como la que se discute podría implicar para Neuquén una pérdida equivalente a entre el 8% y el 10% de una masa salarial mensual del sector público provincial, un número difícil de absorber sin ajustes o mayor endeudamiento.

Vaca Muerta no alcanza para compensar todo

Aunque Neuquén cuenta con ingresos propios asociados a regalías hidrocarburíferas, esos recursos no reemplazan automáticamente a la coparticipación. Además, las regalías están atadas a precios internacionales, niveles de producción y tipo de cambio, variables que no siempre juegan a favor.

El crecimiento de Vaca Muerta sostiene la economía provincial, pero también incrementa las demandas de gasto: rutas, servicios, vivienda, seguridad y salarios en una provincia que crece demográficamente por encima del promedio nacional.

En ese marco, cualquier recorte adicional de fondos nacionales tensiona el equilibrio fiscal, incluso en una jurisdicción con perfil energético fuerte.

Negociación política en marcha

El debate por Ganancias ya se trasladó al Congreso. Gobernadores de distintos signos políticos condicionan su apoyo a la reforma laboral y a otros proyectos del Ejecutivo a que no se avance este año con cambios en Ganancias, o al menos se compense a las provincias.

Neuquén juega un rol clave en esa negociación: sus senadores y diputados son actores relevantes en votaciones ajustadas, y el peso estratégico de Vaca Muerta le da a la provincia una capacidad de presión que otras no tienen.

Lectura final

El caso de Neuquén muestra una paradoja clara:
es una de las provincias con mayor potencial económico del país, pero sigue siendo vulnerable a decisiones fiscales tomadas en Buenos Aires.

Si la reforma de Ganancias avanza sin compensaciones, 2026 podría encontrar a la provincia con menos recursos nacionales, mayores compromisos de gasto y un margen fiscal más estrecho, incluso en pleno boom energético.

La discusión ya no es ideológica. Es matemática.

Fuente: vmo

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