
Minería y RIGI
Gualcamayo y Los Azules ajustan sus planes para asegurar inversiones por más de US$ 3.500 millones.
Por Redacción Vacamuertaonline.com.ar
El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), eje central de la estrategia nacional para atraer capitales, empieza a tomar forma concreta en la industria minera. Dos de los proyectos más relevantes en San Juan —Mina Gualcamayo y Los Azules— realizaron ajustes estratégicos para garantizar su aprobación bajo este esquema, y ya avanzan en la búsqueda de financiamiento internacional para su desarrollo.
🟡 Gualcamayo redefine su hoja de ruta: foco en el oro profundo y la energía solar
La empresa Minas Argentinas SA, controlada por el grupo AISA del empresario español Juan José Retamaro, reestructuró su proyecto para cumplir al pie de la letra con el RIGI. Quitaron una etapa de recuperación de oro de pilas lixiviadas y la planta de cales industriales, lo que redujo la inversión de US$ 1.000 millones a US$ 740 millones.
"No queremos un RIGI para 3 o 5 años que pueda ser cuestionado. Queremos uno para 30 años, sólido y sin interpretaciones ambiguas", explicó Retamaro.
El nuevo foco del proyecto está en el Carbonatos Profundos (DCP), una inversión de más de US$ 400 millones que contempla la construcción de una planta de molienda y flotación con capacidad para producir 120.000 onzas de oro al año, con una vida útil estimada de 17 a 20 años. El proyecto contempla triplicar el empleo directo en el campamento, que pasará de 300 a 1.000 trabajadores en su pico operativo.
También quedó dentro del RIGI una planta solar de 50 MW, y se evalúa en un futuro una expansión con un parque fotovoltaico de hasta 1.000 MW, gasoducto y planta de cales.
El dato no menor: Minas Argentinas pasó de estar quebrada, con plan de cierre y deuda por más de US$ 200 millones, a tener balances positivos por US$ 170 millones. Todo indica que el nuevo plan tiene músculo financiero propio para comenzar.
🟠 Los Azules: cobre estratégico y mirada global
Por su parte, el proyecto de cobre Los Azules, impulsado por McEwen Copper y liderado por el alemán Michael Meding, también ajustó su propuesta bajo el RIGI. La iniciativa contempla la construcción de una planta para producir cátodos de cobre, con una inversión confirmada de US$ 2.672 millones, que podría superar los US$ 3.000 millones con nuevas etapas.
“Tenemos una de las mejores eficiencias de capital del mundo, con un costo por tonelada de producción instalada muy bajo. Eso nos hace atractivos”, afirmó Meding.
Los Azules avanza sobre varios frentes:
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Finalización inminente del estudio de factibilidad técnica y económica (BFS).
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Acuerdos de financiamiento por más de US$ 750 millones con organismos y fabricantes internacionales.
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Contacto con potenciales compradores de cobre en Asia y Europa.
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Proyección de una vida útil de 27 a 30 años, con posibilidad de extensión.
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Compromiso ambiental: energías 100% renovables, baja huella hídrica y alianzas con YPF Luz para obras eléctricas regionales.
Además, Los Azules prepara una oferta pública inicial (IPO) entre US$ 150 y 250 millones y analiza sumar socios estratégicos en la etapa de construcción.
🔎 El desafío del RIGI: letra chica, seguridad jurídica y tiempos políticos
Tanto en Gualcamayo como en Los Azules se repite un mensaje clave: el RIGI debe ser sólido, sin riesgos regulatorios a mediano o largo plazo. Ambos líderes empresariales coincidieron en que prefieren “perder tiempo hoy ajustando el proyecto” que enfrentar trabas legales o fiscales dentro de 5 o 10 años.
En este punto, la responsabilidad está en manos del Gobierno nacional: acelerar las aprobaciones sin improvisar, y garantizar que los beneficios del RIGI tengan continuidad, consenso y estabilidad política.
Porque si algo dejaron claro estas inversiones es que Argentina sigue estando en el radar de grandes capitales. Pero para que lleguen, no alcanza con los recursos geológicos: se necesita confianza jurídica, reglas claras y visión de largo plazo.
Fuente: vmo