
La década de los ductos: Vaca Muerta y la red que definirá el futuro del GNL en la Patagonia
Gasoductos, oleoductos y un poliducto hacia Bahía Blanca forman parte del plan de infraestructura más ambicioso en la historia energética argentina.
Los proyectos avanzan, pero también crecen los interrogantes sobre plazos, inversión, empleo local y licencias sociales.
La expansión de Vaca Muerta ya no se mide solo en barriles y metros cúbicos. El futuro de la cuenca neuquina depende de un mar de caños que, en menos de una década, deberán unir la producción con los puertos rionegrinos y el polo petroquímico de Bahía Blanca.
El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y la ampliación de Oldelval son apenas el primer paso. Ahora, los proyectos en carpeta incluyen dos gasoductos troncales, un oleoducto paralelo y un poliducto hacia Buenos Aires. El objetivo: transformar a la Patagonia en plataforma de exportación de gas natural licuado (GNL) y derivados.
Southern Energy y el primer gasoducto a Río Negro
El Gobierno habilitó a Southern Energy (PAE, YPF, Golar, Pampa y Harbour) a exportar GNL por 30 años. Para hacerlo, la compañía deberá construir un gasoducto de 470 kilómetros y 36 pulgadas, desde Tratayén hasta San Antonio Este. Allí operarán dos barcos licuefactores que, si cumplen los plazos, llegarán en 2028.
YPF y el megaproyecto Argentina LNG
La petrolera nacional y socios internacionales apuestan a un ducto de 48 pulgadas, con capacidad de 75 a 100 millones de metros cúbicos diarios. Sería el más grande de la historia argentina. Con él, YPF busca sostener un plan de exportaciones que ronda los 50.000 millones de dólares en dos décadas.
Oleoductos y poliductos: el eslabón oculto
Detrás del gas está el petróleo asociado. YPF proyecta un oleoducto paralelo al VMOS para evacuar el crudo de los pozos de gas exportador, sin depender de acuerdos con sus socios. En paralelo, se planifica un poliducto hacia Bahía Blanca, donde se montará el proyecto Vaca Muerta Liquids, clave para la industria petroquímica nacional.
El desafío local: empleo y licencia social
La construcción de esta red no será solo un negocio de multinacionales. Implicará miles de empleos en Neuquén y Río Negro, además de la participación de pymes proveedoras. Pero también exigirá consensos sociales y ambientales: esta semana, Río Negro realizó una audiencia pública por el segundo barco licuefactor, con participación activa de comunidades y sindicatos.
El reloj corre
El primer gasoducto debe estar operativo en 2027. El de YPF, entre 2026 y 2030. En paralelo, el IAPG calcula que, solo dentro de la cuenca, habrá que tender hasta 130.000 kilómetros de ductos en 15 años, el equivalente a tres vueltas al planeta.
El horizonte promete exportaciones por más de 12.000 millones de dólares anuales en la próxima década, pero el desafío es monumental: construir, en tiempo récord, la mayor red de transporte energético de la historia argentina.
Fuente: vmo