
GNL de Vaca Muerta
Bancos negocian un crédito por US$ 1.000 millones para el primer gasoducto exportador.
El proyecto para convertir a la Argentina en un nuevo exportador global de gas natural licuado (GNL) empieza a tomar forma financiera. Un grupo de bancos internacionales negocia un préstamo sindicado cercano a los US$ 1.000 millones para construir el primer gasoducto dedicado exclusivamente a la exportación de gas desde Vaca Muerta, una obra clave para abastecer los buques de licuefacción que se instalarán en la costa atlántica de Río Negro.
Las conversaciones están siendo encabezadas por Southern Energy, el consorcio que impulsa el desarrollo del GNL argentino, y cuentan con la participación de entidades de peso como JPMorgan Chase, Citigroup y Banco Santander, según trascendió en el mercado financiero. Si bien los términos finales aún están en discusión, el interés de la banca internacional marca un respaldo concreto al potencial gasífero de la cuenca neuquina.
Un consorcio con peso propio
Southern Energy está liderado por Pan American Energy (PAE), que posee el 30% del proyecto y es controlada en partes iguales por BP y Bridas. YPF participa con el 25%, mientras que Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG completan el esquema accionario.
El objetivo central del consorcio es resolver uno de los cuellos de botella históricos del gas argentino: la falta de infraestructura de evacuación y exportación. El nuevo gasoducto conectará directamente Vaca Muerta con la costa rionegrina, permitiendo alimentar de manera continua a los buques de licuefacción que operarán sobre el Atlántico.
El primer gasoducto pensado para exportar
A diferencia de otras obras existentes, este gasoducto será el primero diseñado exclusivamente para exportaciones, sin depender del sistema troncal tradicional. En una etapa inicial, el proyecto prevé utilizar gas proveniente del sur del país con refuerzos menores, pero el verdadero salto llegará con la conexión directa al shale neuquino.
La obra se inscribe en una estrategia de largo plazo para monetizar los segundos mayores recursos de shale gas del mundo, que posee la Argentina, y posicionar al país como proveedor confiable de energía en un mercado global cada vez más demandante.
Buques de licuefacción y contratos firmes
El primer buque de licuefacción del proyecto, el Hilli Episeyo, está previsto para comenzar a operar hacia fines de 2027. Un segundo buque, el MK II, se incorporará aproximadamente un año después. En conjunto, ambas unidades tendrán una capacidad de seis millones de toneladas anuales de GNL.
Una parte significativa de esa producción ya tiene destino asegurado: Alemania firmó un contrato de compra por ocho años, en línea con su estrategia de diversificación energética tras la crisis del gas en Europa.
El buque MK II, originalmente construido como metanero en 2004, se encuentra actualmente en proceso de reconversión en un astillero de China y tiene arribo previsto a la Argentina en 2028.
Inversiones récord y antecedentes recientes
El financiamiento que hoy se negocia tiene un antecedente inmediato de peso: el crédito por US$ 2.000 millones cerrado en 2024 para el oleoducto y el puerto del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), orientado a la exportación de shale oil. Según JPMorgan, se trató del mayor préstamo para infraestructura energética en la historia argentina.
En el caso del GNL, el esquema de inversión contempla dos grandes etapas:
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Primera fase (2024–2031): más de US$ 3.200 millones.
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Segunda fase (2032–2035): cerca de US$ 2.800 millones.
Solo en infraestructura directa, la inversión rondará los US$ 6.000 millones, pero si se considera toda la cadena de valor a lo largo de 20 años de operación, el monto total superará los US$ 15.000 millones.
Impacto económico y empleo
El consorcio estima que el proyecto podría generar exportaciones por hasta US$ 20.000 millones entre 2027 y 2035, además de crear alrededor de 1.900 puestos de trabajo directos e indirectos durante la etapa de construcción. Los buques serán operados por SESA, buscando eficiencia y sinergias operativas.
Una señal clave para Vaca Muerta
Más allá de los números, la negociación de este financiamiento marca un punto de inflexión: el mundo financiero empieza a apostar fuerte al gas argentino, siempre que exista infraestructura, previsibilidad y reglas claras.
Para Vaca Muerta, el mensaje es claro: el desafío ya no es solo producir más gas, sino convertir ese recurso en exportaciones sostenidas, dólares genuinos y desarrollo industrial de largo plazo. El gasoducto exportador es la pieza que puede terminar de destrabar ese camino.
Fuente: vmo