
Dentro de un equipo de perforación en Vaca Muerta: la vida detrás del récord energético argentino
Un turno, siete hombres y doce horas de adrenalina bajo presión.
Vaca Muerta no se detiene. Detrás de cada récord de producción, hay equipos que trabajan a toda máquina en medio del frío, el calor y la soledad de la meseta. En cada torre de perforación, un turno está integrado por siete personas:
un encargado de turno, un maquinista o perforador, un enganchador y cuatro boca de pozo. Todos forman una pequeña comunidad que comparte doce horas de trabajo por día, durante catorce días consecutivos, antes de tener su merecida semana de descanso.
Aunque el esquema es 14x7, las jornadas reales se extienden: hay que sumar las horas de viaje, los cambios de guardia y las esperas logísticas, que hacen que los días empiecen y terminen mucho antes o después del turno oficial.
La mayoría duerme en hoteles de Añelo o en campamentos cercanos, y cada trabajador se cocina su comida, organiza su ropa, limpia su espacio y se prepara para el próximo día. No hay lugar para la improvisación.
El pulso del pozo: fuerza, precisión y riesgo
Trabajar en un equipo de perforación es sinónimo de esfuerzo y responsabilidad. Las tareas diarias van desde preparar fluidos de perforación, bajar caños, limpiar, calibrar herramientas y operar montacargas, hasta subir a la torre para ajustar o liberar tuberías de cientos de kilos.
Las herramientas no son livianas. Cada pieza metálica puede pesar decenas o cientos de kilos, y cualquier error se paga caro. Por eso, cada movimiento requiere coordinación, experiencia y comunicación constante.
El trabajo en altura es una rutina, y la adrenalina es parte del día a día. No hay lugar para distracciones: el riesgo está siempre presente.
Tecnología, seguridad y cambio generacional
Si bien el trabajo sigue siendo exigente, la tecnología cambió la forma de operar. Los sistemas automatizados, las cámaras, los sensores y las nuevas herramientas digitales redujeron parte del riesgo y mejoraron la eficiencia.
Hoy los equipos cuentan con software de monitoreo en tiempo real, controles remotos y comunicación satelital. Sin embargo, nada reemplaza el ojo y la experiencia del hombre de torre, ese que detecta una vibración, un sonido o un cambio de presión y sabe que algo no anda bien.
Las nuevas generaciones de operarios llegan con mejor formación técnica y más conciencia de la seguridad, pero también con otros desafíos: la distancia de sus familias, el desarraigo y la exigencia emocional de vivir entre turnos, viajes y noches de hotel.
El costo del sacrificio
Los sueldos petroleros están entre los más altos del país, pero en la zona de Vaca Muerta el costo de vida también es elevado. Los alquileres en Añelo, Centenario o Neuquén capital pueden consumir buena parte del ingreso, y la inflación hace que la diferencia económica se sienta cada vez menos.
A eso se suma el desgaste físico y mental. Trabajar 12 horas en medio del viento patagónico, con temperaturas que van de los -10°C en invierno a más de 35°C en verano, exige una fortaleza física y emocional que no todos pueden sostener.
“No es un trabajo para cualquiera”, repiten los que llevan años en el oficio. Hay que tener disciplina, coraje y espíritu de equipo. Porque más allá de la paga, lo que mantiene en pie a muchos es la pasión por la torre y el orgullo de ser parte del motor energético de la Argentina.
Cambios laborales en el horizonte
Con la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional, podrían revisarse algunos aspectos del régimen petrolero, especialmente en materia de convenios, descansos y horas de viaje.
En la industria hay cautela: las empresas buscan mayor flexibilidad, pero los sindicatos advierten que cualquier cambio debe respetar las particularidades del trabajo en pozo, donde el riesgo, la distancia y las condiciones extremas son parte estructural del empleo.
Por ahora, las operaciones seguirán con el régimen 14x7 y jornadas de 12 horas, aunque el debate promete abrirse en el Congreso. El desafío será mantener la competitividad sin perder derechos ni condiciones esenciales de seguridad.
La fuerza detrás del récord
Vaca Muerta rompe récords de producción mes a mes, pero detrás de cada metro perforado hay personas reales: trabajadores que dejan su hogar, que enfrentan la altura, el viento, el barro y el aislamiento para mantener viva una industria que impulsa la economía nacional.
Su esfuerzo no sale en los titulares, pero sin ellos, ningún récord sería posible.
Fuente: vmo