
YPF logra sus menores costos en años y acelera la producción shale
Eficiencia récord en Vaca Muerta, pero a un ritmo que se siente en los equipos.
YPF cerró el tercer trimestre de 2025 con los menores costos de extracción en mucho tiempo, alcanzando los US$8,8 por barril equivalente, un 45% menos que el año pasado. Este dato, que para los analistas muestra el salto competitivo de la petrolera nacional, tiene su raíz en la expansión del shale en Vaca Muerta, donde la eficiencia y la velocidad de perforación marcan el paso del desarrollo.
La empresa reportó un crecimiento del 35% en la producción de crudo shale, alcanzando los 170 mil barriles diarios. Hoy, siete de cada diez barriles que produce YPF provienen del no convencional, confirmando que la compañía ya opera con un modelo centrado en la productividad, el control de costos y la búsqueda de escala exportadora.
Tecnología, velocidad y presión constante
El corazón de este cambio está en los equipos de torre y fractura. En los laboratorios de los yacimientos y en cada locación se percibe el nuevo pulso: más metros perforados, menos horas por pozo, más pozos simultáneos.
La consigna es clara: producir más rápido y con menos costo. Pero en los hechos, quienes están en el campo viven ese salto de productividad con exigencias cada vez mayores.
“Acá todo es velocidad —comentan los trabajadores en boca de pozo—. Tenés la hidrolavadora soldada en la mano porque hay que estar rápido y limpio. Los derrames se tapan enseguida, quedan muchos frentes abiertos y el ritmo no afloja.”
La tecnología avanza, pero el lodo no se prepara solo. Las torres automáticas todavía no son la norma y el esfuerzo humano sigue siendo el factor que sostiene los récords. Detrás de cada pozo terminado antes de tiempo hay turnos de 12 horas, viajes de más de 100 kilómetros hasta Añelo, y jornadas que no terminan al bajar de la torre: cocinar, descansar poco y volver a arrancar.
Récord en refinerías y menor importación de combustibles
El salto operativo también se reflejó en el sistema de refinación. Las plantas de YPF trabajaron al 97% de su capacidad, el mejor nivel desde 2009, procesando 326 mil barriles por día.
Gracias a ese rendimiento, las importaciones de combustibles se redujeron al 1% de las ventas totales, mientras creció la demanda interna de naftas y gasoil. La refinería de La Plata, tras su mantenimiento, aumentó un 14% su procesamiento.
Oleoducto Vaca Muerta Sur y el salto exportador
El foco de inversión está puesto en el shale: el 70% de los desembolsos se concentraron en perforación, completación y logística, con obras clave como el Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que ya completó la soldadura de todos los tramos y alcanza un 35% de ejecución física.
Esta infraestructura permitirá duplicar la capacidad exportadora hacia el Atlántico, consolidando a YPF como eje de un nuevo ciclo energético exportador.
A la par, el proyecto Argentina LNG, que la petrolera impulsa junto a ENI y que sumó a ADNOC como socio, avanza hacia su tercera fase técnica. El objetivo: convertir el gas neuquino en divisas mediante la exportación de GNL a gran escala.
Eficiencia récord, pero ¿a qué costo?
La transformación de YPF busca ser ejemplo de eficiencia y rentabilidad. Sin embargo, en los yacimientos el ritmo no siempre acompaña el bienestar de los trabajadores.
El nuevo modelo exige un equilibrio que todavía no se termina de encontrar: más tecnología, más producción, pero con las mismas personas que empujan el cambio desde abajo.
Los tiempos en el petróleo cambiaron. Vino la modernización, llegaron los récords, pero en muchos aspectos —infraestructura, condiciones laborales, descanso y contención familiar— todavía se siente que falta evolución.
La eficiencia tiene su precio. Y en Vaca Muerta, donde todo se acelera, los récords también se construyen con el esfuerzo de quienes siguen “soldados a la hidrolavadora” para que el barril cueste menos y el país produzca más.
Fuente: vmo