Vaca Muerta Escuchar artículo

Vaca Muerta pisa el límite

Los cuellos de botella que pueden frenar el próximo salto energético de la Argentina.

Vaca Muerta pisa el límite

Los cuellos de botella que pueden frenar el próximo salto energético de la Argentina.

La industria energética argentina atraviesa una paradoja inédita: los proyectos crecen más rápido que la infraestructura capaz de sostenerlos. Mientras se anuncian inversiones récord en gas, petróleo, petroquímica y transporte, Neuquén y Río Negro —el corazón operativo del shale— ya muestran señales de saturación que podrían condicionar el desarrollo desde 2026.

Vaca Muerta entró en una fase superior de expansión. El desafío es otro: ¿puede la infraestructura acompañar el ritmo?


Gasoductos al límite: lo que viene y lo que falta

El Gasoducto Néstor Kirchner y su reciente ampliación marcaron un quiebre, pero no alcanzan para absorber el crecimiento del shale gas. Por eso avanza el Gasoducto Perito Moreno, una obra privada mediante el nuevo esquema de ENARSA que busca reforzar el transporte entre Tratayén y Salliqueló.

El objetivo es claro:
✔ Descomprimir el cuello que limita el envío de gas al AMBA y el Litoral.
✔ Incorporar nuevas plantas compresoras.
✔ Entrar en operación en 2027.

En paralelo, TGS trabaja en el próximo salto: un sistema de 600 km hacia Bahía Blanca, con nueva planta de fraccionamiento y capacidad para evacuar hasta 46 millones de m³/día, generando volúmenes exportables de GLP y gasolina natural.

Si se concreta, será una de las expansiones más grandes en la historia gasífera del país.


Petróleo: se acelera la carrera por evacuar el shale

Del lado del crudo, la presión está sobre Oldelval. La empresa presentó en Cipolletti el proyecto Duplicar Norte, que refuerza el tramo Allen–Puerto Rosales y se complementa con el avance de Duplicar Plus.

Si estas obras no se completan a tiempo, el crecimiento de la producción neuquina podría verse limitado. El riesgo ya se mencionó en la audiencia pública: la producción va más rápido que los ductos.


Los constructores alertan: no se puede ejecutar todo al mismo tiempo

En el EnergyDay de Econojournal, tres pesos pesados del sector —Sacde, Techint Ingeniería y Construcción, y Contreras Hermanos— coincidieron en un diagnóstico durísimo:

👉 La capacidad de construcción energética de Argentina está al borde de su techo.

No es un problema de plata. Es un problema de:

  • personal calificado limitado,

  • soldadores especializados,

  • módulos compresores,

  • válvulas importadas,

  • logística pesada,

  • supervisión técnica,

  • previsibilidad contractual.

Sencillo: hay más obras planificadas que capacidad para hacerlas todas a la vez.


Neuquén y Río Negro sienten la presión: rutas, logística y áreas industriales saturadas

La presión no solo está en los ductos. La expansión simultánea del shale está llevando al límite:

  • rutas troncales y caminos petroleros,

  • zonas industriales de Añelo, Centenario, Allen y Cipolletti,

  • servicios urbanos saturados,

  • disponibilidad de insumos,

  • capacidad de talleres y metalmecánicas.

La audiencia pública de Duplicar Norte expuso algo evidente: la aprobación ambiental se está convirtiendo en un cuello de botella por sí misma.

Sin licencia social, no hay obra.
Pero con trámites lentos, tampoco.


Las pymes neuquinas: clave, pero bajo presión

El entramado pyme es hoy indispensable para la “última milla” del shale. Sin embargo, enfrenta un doble desafío:

  1. Escalar capacidad y profesionalizarse, porque el período 2026–2029 será de demanda máxima.

  2. Acceder a capital y previsibilidad, porque ampliar talleres, comprar maquinaria o sumar personal fijo hoy es un riesgo enorme.

Las operadoras lo admiten:

“El crecimiento final será local… pero solo si las pymes logran llegar a tiempo”.


Un sector que ya no discute inversiones, sino ejecución

Los encuentros de esta semana dejaron una conclusión clara:
La Argentina no está limitada por falta de proyectos, sino por su capacidad de ejecutarlos sin que se estrangulen entre sí.

Lo que viene es enorme:

  • más transporte de gas,

  • más oleoductos,

  • más petroquímica,

  • más exportación,

  • más integración con Brasil, Chile y el mercado global de GNL.

Pero la pregunta central es si el país puede coordinar actores, anticipar conflictos y ordenar prioridades.

Si lo logra, el salto exportador está cerca.
Si no, el riesgo es que la oportunidad se retrase incluso en un escenario de inversiones récord.


Conclusión: Vaca Muerta sigue creciendo, pero la Argentina debe acelerar

Neuquén y Río Negro son el epicentro del futuro energético argentino. Lo que se haga —o no se haga— en estas provincias define si el país podrá convertir su potencial en dólares, empleo y desarrollo industrial.

Hoy, los cuellos de botella ya dejaron de ser una advertencia técnica: son una condición real del presente.

La próxima década dependerá de una sola cosa: coordinación. No dinero.

Fuente: vmo

Comentarios
Volver arriba