Vaca Muerta Escuchar artículo

Vaca Muerta cerró 2025 con un salto histórico en el fracking y consolida su rol como motor del shale argentino

Las etapas de fractura crecieron 34% interanual y marcaron el pulso de un año de alta actividad, eficiencia operativa y protagonismo de las operadoras líderes.

Vaca Muerta cerró 2025 con un salto histórico en el fracking y consolida su rol como motor del shale argentino

Las etapas de fractura crecieron 34% interanual y marcaron el pulso de un año de alta actividad, eficiencia operativa y protagonismo de las operadoras líderes.

Vaca Muerta volvió a mostrar en 2025 por qué es el corazón productivo de la industria hidrocarburífera argentina. El desarrollo del shale no solo sostuvo el crecimiento de la producción, sino que lo hizo con un dato clave que sintetiza la intensidad de la actividad: las etapas de fractura aumentaron un 34% interanual, confirmando que la roca madre opera a escala industrial y con una dinámica cada vez más eficiente.

Durante el año, las compañías completaron 23.784 etapas de fractura, casi 6.000 más que en 2024, un incremento que refleja la combinación de mayor inversión, mejoras tecnológicas y optimización de tiempos operativos en los yacimientos de la Cuenca Neuquina.

Fractura hidráulica: el termómetro real del shale

Más allá de los anuncios de inversión o de los récords de producción, el número de punciones es uno de los indicadores más precisos para medir el pulso del shale. Cada etapa de fractura implica logística, servicios especiales, arena, fluidos, equipos y mano de obra calificada, por lo que su crecimiento tiene impacto directo en toda la cadena de valor.

En ese sentido, 2025 mostró un patrón claro: meses de fuerte aceleración, picos históricos y una actividad sostenida, aunque con una moderación hacia el cierre del año, típica de los ciclos presupuestarios y de planificación de las operadoras.

Un año con picos récord y actividad sostenida

El primer semestre concentró los mayores niveles de intensidad. Mayo se destacó como el mes de mayor actividad histórica, con 2.588 etapas de fractura, seguido por abril, que también mostró un desempeño sobresaliente.

A lo largo del año, la actividad mensual se mantuvo en niveles elevados, con registros consistentes que confirman que Vaca Muerta dejó atrás la etapa de pruebas y consolidó un esquema de desarrollo continuo, alineado con los objetivos de producción y exportación.

En el segundo semestre, si bien se observó una leve desaceleración, los números siguieron siendo sólidos y compatibles con un año récord en términos operativos.

Diciembre: cierre estable y liderazgo consolidado

El último mes del año cerró con 1.791 etapas de fractura, un nivel en línea con el promedio anual y sin sobresaltos, lo que muestra una industria que logró sostener la actividad incluso en un contexto de cierre de ejercicios y ajustes logísticos.

En ese mes, YPF volvió a liderar con claridad, concentrando el 43% de las punciones realizadas en Vaca Muerta. El dato reafirma el rol de la compañía como principal operador del shale argentino y como ancla del desarrollo no convencional.

Detrás se ubicó Vista Energy, que consolidó su posición como segundo actor del fracking en la Cuenca Neuquina, seguida por Tecpetrol, que mantuvo un nivel de actividad relevante y constante.

También se destacaron Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol —con operaciones diferenciadas entre La Calera y los activos adquiridos a ExxonMobil—, Phoenix Global Resources y Pan American Energy, completando un mapa de operadores activos y diversificados.

Más fracturas, más desafíos

El salto en las etapas de fractura no solo confirma el crecimiento del shale, sino que vuelve a poner sobre la mesa los desafíos estructurales del desarrollo: capacidad de evacuación de crudo y gas, presión sobre rutas y servicios, disponibilidad de equipos, arena y agua, y la necesidad de sostener licencia social en las zonas de mayor actividad.

En paralelo, la dinámica del no convencional exige mantener un ritmo elevado de perforación y fractura para compensar la declinación natural de los pozos, lo que convierte a estos números en una condición necesaria para sostener producción, exportaciones y superávit energético.

Vaca Muerta, base del nuevo ciclo energético

Con casi 24 mil etapas de fractura en un solo año, Vaca Muerta cerró 2025 reafirmando su rol como columna vertebral del sistema energético argentino. El shale ya no es una promesa: es una realidad operativa que empuja producción, empleo, servicios y divisas.

El desafío hacia adelante no será solo seguir aumentando punciones, sino hacerlo con infraestructura, reglas claras y eficiencia, para que el crecimiento no encuentre su límite en la logística, los costos o el territorio.

Fuente: vmo

Comentarios
Volver arriba