
Vaca Muerta al límite
Rucci amenaza con romper la conciliación y advierte que “nos empujan a un paro”
Por Redacción VacaMuertaOnline
En Vaca Muerta el reloj está corriendo y el silencio de las empresas se vuelve un ruido ensordecedor. Marcelo Rucci, secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, puso sobre la mesa un mensaje que huele a ultimátum: si las operadoras no cumplen con la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo de la Nación, el gremio quedará “en libertad de acción” para retomar las medidas de fuerza.
“Nosotros hicimos lo que correspondía: levantamos el paro, aceptamos la conciliación y esperamos que retrotraigan despidos y stand-by. Cumplimos. Pero la mayoría de las cámaras no reaccionaron”, lanzó Rucci, dejando claro que el tiempo de las palabras se está agotando.
El doble discurso de la industria
Mientras las operadoras muestran balances millonarios y declaran récords de producción, en las bases hay trabajadores suspendidos, despedidos o enviados a la casa. Con YPF y Tecpetrol, el gremio reconoce avances importantes y diálogo abierto. Pero con el resto de la industria, nada. “No acusaron recibo”, insiste Rucci.
La conciliación obligatoria fue pedida por las cámaras empresarias para frenar un paro. Hoy, paradójicamente, son esas mismas cámaras las que —según el gremio— la están incumpliendo. El martes, una nueva audiencia en Trabajo podría definir si la paz social se rompe definitivamente.
Un cuello de botella anunciado
El escenario actual no cayó del cielo. Rucci asegura que el gremio advirtió a tiempo sobre la saturación de crudo y gas por la demora en las obras de transporte hacia el Atlántico. El resultado: un mercado sobrestockeado y equipos frenados. “Necesitábamos un puente para llegar ordenados, sin despidos ni stand-by. No nos escucharon”, remarca.
En la jerga petrolera, lo que no se mueve, se enfría. Y lo que se enfría, se para. Ese es el riesgo hoy en Vaca Muerta.
El caso Medanito: una mecha encendida en La Pampa
El conflicto del bloque Medanito suma tensión. Rucci no discute quién debe operar, pero exige que se licite ya. “Se dilató demasiado y eso deja trabajadores y municipios en la cuerda floja”, advierte. En 25 de Mayo, La Pampa, la incertidumbre es total: “Un pueblo entero se movilizó para pedir lo que le corresponde: trabajo y dignidad”.
La definición está en manos del Gobierno provincial y de los legisladores, que el jueves votarán un punto clave. La demora, dice Rucci, “solo beneficia a la inacción y abre la puerta a más despidos”.
Una advertencia con nombre y apellido
El sindicalista envió un mensaje directo: “En el peor momento de la industria acompañamos. Ahora les toca a las empresas compartir el esfuerzo. No puede ser que en el mejor momento nos manden a los compañeros a la casa”.
Si las empresas no reaccionan, el gremio romperá la conciliación. El paro está latente. Y cuando Vaca Muerta para, la onda expansiva golpea mucho más allá de la Cuenca Neuquina: talleres, transportistas, proveedores, comercios, hoteles… todo un ecosistema que vive de la actividad.
Editorial
En esta pulseada, el discurso de la “industria récord” se estrella contra la realidad de los campamentos y las bases. Las operadoras se llenan la boca hablando de crecimiento y competitividad, pero en el terreno lo que crece es la lista de suspendidos y despedidos.
El cuello de botella logístico era previsible y evitable, pero el cortoplacismo y la falta de coordinación política-empresarial nos trajeron hasta acá. Lo más grave: se juega con el sustento de miles de familias mientras se patean definiciones en despachos con aire acondicionado.
Vaca Muerta no es una estadística ni un anuncio de prensa: es gente. Si las empresas y el Estado no entienden eso, la mecha que Rucci amenaza con encender no será solo gremial; será social, política y económica. Y una vez que explote, no habrá conciliación que la apague.
Fuente: vmo