
Vaca Muerta acelera su desarrollo
Proyectan más de 28.000 etapas de fractura en 2026.
La actividad en Vaca Muerta no da señales de desacelerar. Las proyecciones para 2026 delinean un horizonte de fuerte expansión operativa y consolidación de inversiones, impulsadas por el desarrollo de infraestructura clave y la incorporación de nuevos actores al ecosistema shale.
Según un informe de la Fundación Contactos Petroleros, se esperan 28.040 etapas de fractura para 2026, lo que representa un crecimiento del 22% respecto a 2025 (estimadas en torno a 24.000) y un salto acumulado del 57,4% frente al cierre de 2024, cuando se registraron 17.814 fracturas.
Un ritmo de fractura que valida la madurez del shale argentino
El indicador de etapas de fractura —que refleja la intensidad de la actividad en pozos horizontales no convencionales— permite dimensionar el nivel de desarrollo industrial que alcanzó la cuenca neuquina.
Actualmente, los pozos shale operan con laterales de hasta 3.000 metros y clusters espaciados entre 50 y 100 metros, un esquema de alta densidad que exige una logística de bombeo, arena y fluidos cada vez más eficiente.
En los primeros nueve meses de 2025, la industria superó las 17.800 etapas ejecutadas, una cifra que anticipa un cierre de año récord. Este dinamismo se apoya en la combinación de tecnología, escala y coordinación entre operadoras, contratistas y empresas de servicios.
Infraestructura para acompañar el crecimiento
El desarrollo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), cuya capacidad será de 350.000 barriles diarios, será determinante para sostener el crecimiento proyectado. Su puesta en marcha —prevista para fines de 2026— permitirá descomprimir los cuellos logísticos actuales y ampliar la capacidad de evacuación del crudo shale hacia la costa atlántica.
A esto se suma la expansión del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), la construcción de nuevas plantas de procesamiento y arenas, y la mayor participación de operadoras medianas en los bloques no convencionales, lo que diversifica el mapa de inversiones y aumenta la competencia técnica.
Un ecosistema en expansión
El crecimiento de las etapas de fractura no solo mide el pulso técnico de Vaca Muerta, sino también su impacto económico y laboral. Cada etapa implica decenas de operarios, camiones, bombas, unidades de control, tanques y sistemas de tratamiento de fluidos.
El desafío, hacia adelante, será mantener la eficiencia operativa y ambiental en un contexto de mayor escala. La demanda de equipos, insumos y recursos humanos especializados seguirá en alza, abriendo oportunidades para empresas locales de servicios, transporte, arenas y control de sólidos.
Conclusión
La curva de fracturas proyectada para 2026 ratifica que Vaca Muerta ingresa en una nueva fase de madurez industrial, con la infraestructura acompañando el salto productivo. Si las condiciones macroeconómicas y regulatorias se mantienen estables, el shale argentino podría alcanzar niveles de actividad comparables a los principales plays de Estados Unidos.
Fuente: vmo