
Septiembre cerró como uno de los meses más débiles para la actividad de fracking
Este retroceso en la actividad del shale solo fue superado por los registros de enero y febrero, meses tradicionalmente más tranquilos debido a factores estacionales y de mantenimiento.
Cifras que preocupan al sector
Según los datos disponibles, la cantidad de etapas de fractura registradas en septiembre fue considerablemente inferior a las de los meses más activos del año, marcando una caída que genera preocupación en la industria. Los expertos señalan que las fluctuaciones en la actividad pueden estar relacionadas con varios factores, incluyendo cuestiones logísticas, climáticas y económicas, que afectan el ritmo de perforación y completación de pozos.
Factores que influyen en la baja
Uno de los elementos que ha impactado en la reducción de la actividad de fracking es la incertidumbre económica y política del país, que ha ralentizado inversiones y generado una mayor cautela en las empresas operadoras. Además, el aumento de los costos asociados a los insumos y la logística, agravado por la inflación y la devaluación, ha encarecido las operaciones en los yacimientos de shale.
A esto se suman las dificultades en el acceso a ciertos equipos e insumos críticos, como arena y productos químicos, que en algunos casos enfrentan demoras en su disponibilidad debido a problemas en la cadena de suministros.
Perspectivas para lo que resta del año
A pesar de la desaceleración en septiembre, las perspectivas para el último trimestre del año no son del todo negativas. Los analistas del sector esperan que, a medida que se estabilicen algunas variables macroeconómicas y se resuelvan los problemas logísticos, la actividad pueda repuntar en los próximos meses.
El foco sigue estando en el desarrollo de Vaca Muerta como una de las principales áreas de producción de hidrocarburos no convencionales en el país, y se espera que las empresas retomen el ritmo de fracking de forma más sostenida hacia fin de año.
Fuente: VMO