Mineria Escuchar artículo

RIGI: la llave que redefine la inversión energética y minera en Argentina

A un año de su implementación, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya no es una promesa, sino una herramienta que empieza a mover el tablero productivo del país.

RIGI: la llave que redefine la inversión energética y minera en Argentina

A un año de su implementación, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya no es una promesa, sino una herramienta que empieza a mover el tablero productivo del país.

Por Diego Gabriel Chauqui | Vacamuertaonline.com.ar

Con más de U$S 34.000 millones en proyectos presentados y un foco claro en energía y minería, Argentina vuelve a ocupar un lugar en el mapa global de la inversión estratégica.

El dato no es menor: el 65% de las propuestas registradas bajo el RIGI corresponden al sector minero y el 33% al energético. En otras palabras, el corazón de las inversiones late hoy en el norte y el sur del país —entre el litio del NOA y el gas y petróleo de Vaca Muerta—, allí donde el trabajo y los recursos naturales se convierten en motor de desarrollo.

Entre los proyectos más relevantes aprobados hasta ahora destacan Vaca Muerta Sur, el nuevo oleoducto que permitirá ampliar la capacidad de evacuación desde Neuquén; el buque de licuefacción de GNL que lideran YPF, PAE y Golar LNG; el proyecto de cobre Los Azules en San Juan; y las expansiones de litio en Salta y Catamarca, junto con parques solares y eólicos en distintas provincias.

Un país que empieza a recuperar confianza

Para quienes trabajamos hace años en el sector energético, la llegada de inversiones de esta magnitud representa algo más que capital: significa credibilidad. Durante mucho tiempo Argentina fue vista con desconfianza, pero la estabilidad técnica del RIGI —sumada al potencial de Vaca Muerta y al auge del cobre y el litio— está reconstruyendo el puente entre los grandes fondos internacionales y la economía real del país.

Según el informe de la Universidad Austral, los proyectos aprobados ya superan los U$S 13.600 millones, y otros tantos están en evaluación. La tendencia es clara: las supermajors y los fondos globales miran hacia Argentina porque el mundo necesita energía y minerales, y nosotros tenemos ambos.

Vaca Muerta, litio y cobre: los tres ejes de la nueva agenda productiva

El GNL de Vaca Muerta aparece como uno de los grandes pilares del futuro exportador argentino. El proyecto liderado por YPF, Shell y Eni prevé una inversión cercana a U$S 20.000 millones, y con él se abre la puerta a un nuevo ciclo de crecimiento, con impacto en miles de empleos directos e indirectos.

En paralelo, el litio del NOA continúa atrayendo capitales de Europa, China y Estados Unidos, mientras que el cobre de San Juan y Catamarca se consolida como un recurso estratégico ante la demanda global de electrificación. El caso de Los Azules, de McEwen Copper, es emblemático: podría convertirse en una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo.

Desafíos y oportunidades

Sin embargo, el RIGI también enfrenta desafíos estructurales: falta de infraestructura, cuellos logísticos, acceso limitado al financiamiento y una regulación que aún debe ganar estabilidad. Si no se acompaña con rutas, ductos, energía eléctrica y marcos previsibles, el riesgo es que las oportunidades se frenen antes de concretarse.

Por eso, más allá de los grandes números, lo importante es cómo se integran las economías regionales. Las pymes que producen cañerías, estructuras, áridos o servicios logísticos son las que finalmente transforman la inversión en trabajo real.

Argentina tiene la energía, los minerales y el talento humano. El desafío ahora es construir un modelo productivo que no dependa del viento político, sino de una estrategia nacional de desarrollo.

El RIGI puede ser el comienzo de una nueva etapa, donde Vaca Muerta, el litio y el cobre sean sinónimo de progreso, empleo y soberanía energética.

Fuente: vmo

Comentarios
Volver arriba