
¿Podrá Río Negro convertirse en el hub exportador de Vaca Muerta?
El megaproyecto de la Terminal de Punta Colorada ya registra un 10% de avance y promete cambiar el mapa energético argentino.
Conexiones estratégicas, inversión millonaria y un objetivo claro: transformar a Río Negro en la salida al mundo del petróleo no convencional.
Mientras Neuquén consolida récords de producción y fracturas en Vaca Muerta, Río Negro apuesta a un rol diferente pero no menos estratégico: convertirse en el punto de salida de los hidrocarburos hacia los mercados internacionales. Ese rol pivotea sobre el avance de la Terminal de Exportación de Punta Colorada, que se integra al oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y que ya muestra un 10% de ejecución.
La obra es considerada la mayor infraestructura portuaria del país y apunta a habilitar, desde la Costa Atlántica, un flujo de hasta 550.000 barriles diarios de petróleo hacia fines de 2026.
Una apuesta provincial con impacto nacional
El ministro de Obras y Servicios Públicos de Río Negro, Alejandro Echarren, sostuvo que el proyecto coloca a la provincia “en un nuevo rol exportador”, mientras que la intendenta de Sierra Grande, Roxana Fernández, destacó que la terminal no solo es estratégica para el país, sino que representa “el sueño de desarrollo energético y comunitario para toda la región”.
La magnitud del proyecto es difícil de dimensionar: en esta primera etapa se construyen cinco tanques onshore de 120.000 m³ cada uno, con 80 metros de diámetro y casi 30 de altura. Un sexto tanque está en proceso de aprobación.
La ingeniería detrás del VMOS
La terminal contará con infraestructura onshore y offshore:
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Tanques de almacenamiento iniciales de hasta 720.000 barriles cada uno (tres en la primera etapa, con opción de escalar a seis).
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Dos monoboyas instaladas a 4 y 7 kilómetros de la costa, conectadas mediante ductos submarinos.
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Un oleoducto de 30 pulgadas de diámetro, dividido en dos tramos: Allen–Chelforó (110 km) y Chelforó–Punta Colorada (327 km).
Además, se integrará con el VMOC (oleoducto Loma Campana–Allen, 130 km), inaugurado este año, que permitirá tanto alimentar el sistema Oldelval como derivar crudo directamente al VMOS.
A partir de septiembre, está prevista la llegada de un primer embarque de 7.800 toneladas de acero para los tanques de almacenamiento, un indicio concreto de que la obra ya avanza en su fase industrial.
Inversión y geopolítica energética
La inversión total se calcula en US$3.000 millones, con YPF como actor central (25% del CAPEX). El diseño es claro: el VMOS no es para consumo interno, sino exclusivamente para exportación, un dato que marca un antes y un después en la estrategia energética argentina.
El horizonte proyecta un volumen de 550.000 barriles diarios hacia 2027, lo que convertiría a Río Negro en el hub exportador del shale neuquino, desplazando la centralidad logística que hoy poseen Bahía Blanca y otros puertos.
¿Competencia o complementariedad?
La gran pregunta es si este nuevo polo de exportación abrirá un esquema de competencia interprovincial —con Neuquén produciendo y Río Negro exportando— o si, por el contrario, se consolidará como un eslabón complementario que potencie el desarrollo energético argentino en su conjunto.
Lo cierto es que Río Negro, históricamente relegada en la producción hidrocarburífera, podría en pocos años transformarse en la llave de acceso de Vaca Muerta al mercado global.
Fuente: vmo