
PIAP en crisis: Neuquén intenta salvar un activo estratégico mientras Nación demora respuestas
La Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Arroyito, Neuquén, atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia.
Con una deuda millonaria acumulada y la incertidumbre sobre su contrato de mantenimiento, el futuro del complejo está en riesgo. La provincia busca alternativas contrarreloj, mientras las demoras de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ponen en jaque la conservación de un activo estratégico para el país.
Una deuda que condiciona el presente
El ministro de Planificación de Neuquén, Rubén Etcheverry, confirmó que la principal traba para reactivar la planta es la deuda superior a 4.000 millones de pesos que la CNEA mantiene con la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), encargada de la operación. Esa falta de fondos derivó en atrasos en el pago de salarios, de proveedores y de servicios esenciales como energía eléctrica y transporte del personal.
La situación se agravó cuando, hace cuatro meses, la CNEA decidió rescindir de manera unilateral el contrato marco que vinculaba a las partes. Con ese paso atrás, se frenaron los trabajos de alistamiento necesarios para retomar la producción de agua pesada y surgieron dudas sobre la continuidad del contrato de mantenimiento más allá de octubre.
Una reunión definitoria en Buenos Aires
Con el tiempo en contra, el próximo 28 de agosto se celebrará un encuentro clave en Buenos Aires. Allí se reunirán Etcheverry y el gerente general de ENSI, Alexander Berwyn, con el presidente de la CNEA, Germán Guido Lavalle, y otros funcionarios nacionales. El objetivo: destrabar la deuda, garantizar la continuidad operativa y evitar que el complejo se deteriore de manera irreversible.
“Sin mantenimiento, el activo se degrada. Y Neuquén no puede permitirse perder una infraestructura de este nivel”, remarcó Etcheverry en declaraciones recientes.
Nuevos usos y clientes en el horizonte
Pese a las dificultades, ENSI busca alternativas que permitan darle sostenibilidad a la planta. A través de una carta de intención, convocó a potenciales compradores de agua pesada. El interés es mayor que en años anteriores: además de aplicaciones nucleares, existen nuevas oportunidades en sectores industriales no nucleares, lo que abre la posibilidad de diversificar la cartera de clientes y garantizar ingresos en el mediano plazo.
Sueldos al día, pero deudas con proveedores
Hasta el momento, la provincia logró cubrir el pago de salarios, aunque persisten atrasos con actores clave como el Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN) y la empresa de transporte ARCA. El escenario es complejo: si no se encuentra una solución financiera en el corto plazo, la operación mínima de la planta podría paralizarse.
Un activo en disputa
La PIAP fue concebida como parte de un ambicioso plan nuclear nacional, y hoy su futuro se define entre la inacción de la Nación y los esfuerzos de Neuquén por preservarla. El desenlace dependerá de la voluntad política de sostener una industria estratégica que, en medio de un contexto global con mayor interés por el agua pesada, podría transformarse nuevamente en un recurso de valor económico y geopolítico.
Fuente: vmo