
Nuevo sismo en Vaca Muerta
El segundo en tres días y ya son 8 desde fines de mayo.
El movimiento ocurrió en la madrugada del domingo cerca de Añelo, con una magnitud de 3 ml. Desde el Observatorio de Sismicidad Inducida advierten: “Más del 75% de los sismos en Neuquén en 2025 están relacionados con la fractura hidráulica”.
Vaca Muerta volvió a temblar. A las 4:48 de la madrugada del domingo, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) registró un nuevo sismo en la región, con epicentro a 91 kilómetros al norte de Neuquén capital y a casi 40 de Añelo. El evento tuvo una magnitud de 3 en la escala Richter y una profundidad de apenas 7 km, lo que refuerza las alarmas sobre el fenómeno de sismicidad inducida por la actividad hidrocarburífera.
Se trata del segundo sismo en menos de tres días y el octavo en esa misma zona desde el 27 de mayo. Todos ocurrieron en las inmediaciones del área de Aguada del Chañar, donde actualmente operan YPF S.A. y CGC (Compañía General de Combustibles), con un alto ritmo de fracturas hidráulicas.
Fractura hidráulica y sismicidad: ya nadie lo niega
“Hoy nadie en el ámbito técnico niega la relación entre fractura hidráulica y sismicidad en Vaca Muerta”, aseguró el geógrafo Javier Grosso, miembro del Observatorio de Sismicidad Inducida (OSI), en diálogo con medios regionales.
Según datos del INPRES y el OSI, Neuquén registró 37 sismos en lo que va de 2025, de los cuales 29 se vinculan directamente con operaciones de fracking y solo 8 tienen origen natural.
“La señal más clara es la aparición de movimientos donde antes no había antecedentes sísmicos, ni instrumentales ni en el relato popular”, explicó Grosso. La profundidad es otro factor clave: los sismos naturales en la región se producen a más de 140 km, mientras que los inducidos están entre 5 y 8 km, lo que hace que, aunque tengan menor magnitud, se sientan más fuerte en superficie.
Un llamado urgente a regular lo que no se quiere ver
A pesar del aumento sostenido de sismos vinculados al fracking —solo en abril se registraron 906 etapas de fractura en Vaca Muerta—, no existe una legislación específica en la provincia de Neuquén que regule la sismicidad inducida. Tampoco hay normas públicas sobre el uso de los llamados “semáforos sísmicos”, que utilizan algunas operadoras para evaluar riesgos.
“El Estado está ausente en la confección de protocolos de prevención y no hay exigencias claras a las empresas para que detengan operaciones ante señales de riesgo”, advirtieron desde el OSI en un comunicado reciente.
En abril, un sismo de 3,4 ml generó conmoción en Añelo, con reportes de vecinos que aseguraron que “se movió la heladera, las ventanas, todo”. Aunque esa magnitud se considera leve en términos naturales, su escasa profundidad y proximidad a la superficie potencian sus efectos en zonas habitadas.
¿Hacia dónde vamos?
Mientras Vaca Muerta sigue batiendo récords de producción y etapas de fractura —y proyecta más inversiones—, la discusión sobre los impactos sísmicos queda relegada a informes técnicos o denuncias comunitarias.
En una cuenca donde la frontera de producción avanza sobre zonas sensibles, la ausencia de regulación sísmica preventiva se convierte en una deuda estructural del Estado neuquino. La advertencia de los expertos es clara: sin marcos legales, protocolos transparentes y monitoreo público, los riesgos seguirán en aumento.
Fuente: vmo