
Los altos precios le ponen presión a la balanza comercial energética
Los altos precios le ponen presión a la balanza comercial energéticaSegún los datos provistos por la Secretaría de Energía y el INDEC, la balanza comercial energé...
Los altos precios le ponen presión a la balanza comercial energética
Según los datos provistos por la Secretaría de Energía y el INDEC, la balanza comercial energética argentina es claramente negativa con un déficit de U$S 406 millones en abril y de U$S 1038 millones en mayo.
De hecho en los primeros cinco meses de 2022 ya se importaron U$S 4430 millones, casi lo mismo que se importó en todo el año 2021 cuando las compras al exterior alcanzaron los U$S 4898 millones.
La información surge del último reporte energético elaborado por el Instituto de Energía de la Universidad Austral.
En mayo también se hizo notar el precio de venta de gas boliviano a Argentina: se da en el marco de la renegociación del contrato estableciendo un precio de US$ 9/MMBTU para volúmenes de hasta 10 millones de metros cúbicos y de entre U$S 18 U$S/MMBTU y U$S 20 USS/MMBTU para el excedente con una importación diaria de aproximadamente 14 millones de metros cúbicos de gas.
Según el análisis del reporte, la balanza comercial energética ya viene siendo negativa en Argentina desde abril de 2021, con una fuerte incidencia de las importaciones de GNL.
No obstante, el menor consumo de gas en septiembre revierte en cierto modo la tendencia, pero las mayores importaciones de líquidos para centrales mantienen la balanza comercial negativa tanto en noviembre como en diciembre.
“Si nos detenemos en los datos de 2022 podemos observar un fuerte incremento en el total de las importaciones, lo cual es en gran parte producto del fuerte incremento en el precio de los combustibles. Se observa que el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania que instaló un alto nivel de incertidumbre que se traslada rápidamente a precios. Un dato no menor es que la falta de gas llevo a Argentina a tener que importar gas oil para abastecer a las centrales eléctricas, lo cual afecta fuertemente el monto de las importaciones. En resumen a la alza en los precios se suma la necesidad de suministro de gas oil a centrales por falta de gas”, explicaron.
El dato concreto es que el contexto mundial presenta una oportunidad para impulsar la actividad con foco en la exportación. En este sentido, Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, aseguró que los productores piensan en la viabilidad de potenciar proyectos de GNL en Argentina. “El 39% del comercio mundial de gas, se realiza por GNL”, afirmó.
Sostuvo que la ejecución y puesta en marcha del gasoducto Néstor Kirchner es un primer paso que permitiría disminuir fuertemente el histórico déficit negativo de la balanza comercial energética, que hoy depende de los volúmenes de importación y de los precios internacionales principalmente de gas natural y gasoil.
“Históricamente desde el año 2010, nuestra balanza comercial energética fue negativa, alcanzando picos de U$S 8.000 millones (año 2012), la llegada de la explotación shale permitió que la balanza fuera casi reducida a cero en 2019, con una fuerte reducción de importaciones de gas”, esgrimió.
Al analizar la evolución del balance comercial energético anual de Argentina, Carnicer afirmó que “se evidencia el déficit sistemático producto de las importaciones de hidrocarburos, que se agrava en períodos como el actual, donde los precios internacionales son extraordinariamente altos. Al mismo tiempo, se observa una mayor importación volúmenes de productos refinados para satisfacer la demanda interna, que no está logrando ser satisfecha y requiere volúmenes de importaciones superiores a los de años anteriores”.
“Pensando en el corto plazo, y para subsanar la sistemática coyuntura de las importaciones de gas y gas oil, urge el desarrollo de la primera etapa del gasoducto, pero sin dejar de pensar ya en la concreción y planificación de la segunda etapa para alcanzar los 40 MMm3/d en tres años. O nuevamente nos plantearemos este mismo problema todos los inviernos”, agregó Carnicer.
Y concluyó: "Hoy nos encontramos con una extraordinaria potencialidad de producción de gas restringida a la capacidad de los actuales gasoductos. No se llega a la zona de la demanda del Sur de Santa Fe, Sur de Córdoba, y Buenos Aires, y se debe recurrir a la importación de gas (vía barco regasificador) y de gas oil para el despacho de las centrales térmicas. De allí la necesidad imperiosa del gasoducto. Pero el problema no se limita a la demanda mencionada, la demanda de gas del norte argentino depende en un 80% para su abastecimiento del gas boliviano, que hoy, además, no puede ser asegurado de tenerlo para los próximos años”.