
Los 800 pozos del LNG: la escala técnica que redefine Vaca Muerta
El acuerdo entre YPF y ENI no solo abre una nueva etapa en el desarrollo gasífero de Vaca Muerta: cambia la escala técnica de la industria argentina.
Los 800 pozos que requerirá el proyecto “Argentina LNG” representan un salto de magnitud en perforación, infraestructura y logística, con implicancias directas sobre la capacidad operativa de Neuquén en los próximos diez años.
La magnitud del desafío
Para ponerlo en contexto: durante todo 2024, en la Cuenca Neuquina se perforaron 440 pozos entre petróleo y gas. El proyecto LNG demandará casi el doble, concentrado exclusivamente en gas natural, el insumo base del futuro polo de licuefacción en el Golfo San Matías.
Cada pozo de shale gas en Vaca Muerta requiere entre 40 y 60 etapas de fractura, lo que se traduce en unas 32.000 fracturas hidráulicas para completar el plan total. En términos de materiales, esto implica más de 20 millones de toneladas de arena, millones de barriles de agua de proceso, y un flujo logístico cercano al millón de viajes de camión entre yacimientos, plantas y obras.
Equipos, tecnología y recursos humanos
La industria necesitará duplicar su flota de equipos de perforación y completación, además de incorporar nuevas plantas de arenas y bases logísticas para sostener el ritmo. Hoy, la Cuenca Neuquina opera con entre 45 y 50 rigs activos. Para alcanzar el volumen que exige el LNG, el sistema requerirá al menos 70 equipos en simultáneo, con soporte en mantenimiento, control de sólidos, fluidos, transporte y almacenamiento.
También será necesario un salto tecnológico: inteligencia artificial aplicada a perforación predictiva, simuladores de rendimiento, control de emisiones en superficie y monitoreo digital de fracturas para reducir tiempos no productivos. En esta etapa, la productividad no solo dependerá del pozo, sino del rendimiento total del sistema de pozos.
La cadena del gas
El proyecto redefine la relación entre producción, transporte y exportación. El gas de los 800 pozos será procesado y enviado a través de una nueva red troncal de 48 pulgadas y más de 500 km, que conectará la Cuenca Neuquina con la costa de Río Negro. Allí se ubicarán las unidades flotantes de licuefacción, corazón del complejo LNG.
El esquema contempla además la integración con la reversión del Gasoducto Norte y futuras ampliaciones del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, asegurando volumen y continuidad en los flujos exportables hacia Brasil y Europa.
Mano de obra y formación técnica
Un punto clave será la disponibilidad de personal especializado. Se estima que el plan demandará más de 25.000 trabajadores directos e indirectos, desde operarios de perforación hasta técnicos en automatización, transporte y control ambiental.
Neuquén avanza en la capacitación local a través del Instituto Vaca Muerta y programas de becas provinciales, con el objetivo de cubrir la demanda sin recurrir al desplazamiento masivo de mano de obra desde otras provincias. El desafío será sostener la seguridad, la productividad y el equilibrio social en las zonas de mayor impacto.
Energía para una década
La apuesta del LNG es, en definitiva, un proyecto país, que coloca al gas como vector de desarrollo y a Neuquén como eje de la nueva economía energética. Pero su éxito dependerá de la coordinación real entre Estado, operadoras y pymes de servicios, que deberán escalar al mismo ritmo.
Cada uno de esos 800 pozos será una pieza técnica en un entramado industrial de magnitud inédita, donde el detalle operativo será tan importante como la política energética. Si la primera década de Vaca Muerta fue la del aprendizaje, la próxima será la de la ingeniería a gran escala.
Por Diego Gabriel Chauqui | Vacamuertaonline.com.ar
Fuente: vmo