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La paradoja argentina: salarios bajos para los trabajadores, caros para las empresas

Mientras los sueldos no alcanzan para llegar a fin de mes, los empleadores advierten que pagar salarios en dólares es un problema.

La paradoja argentina: salarios bajos para los trabajadores, caros para las empresas

Mientras los sueldos no alcanzan para llegar a fin de mes, los empleadores advierten que pagar salarios en dólares es un problema.

Un informe de IDESA explica que la clave está en la caída de la productividad, que bajó un 22% desde 2017.

 

Con la inflación moderándose y una economía que intenta ordenarse, un nuevo dilema sacude la estructura del empleo argentino: los salarios son bajos para quienes los cobran, pero resultan elevados para quienes los pagan. Esta aparente contradicción, que está generando tensiones tanto en las mesas paritarias como en los sectores productivos, tiene una explicación de fondo: la baja productividad.

El último informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) reveló que la productividad del trabajo en Argentina cayó un 22% en los últimos ocho años, mientras que el salario medido en dólares bajó un 29% en el mismo período. Esto significa que cada trabajador argentino produce menos que antes, lo que convierte a un salario relativamente bajo en un costo alto para las empresas, especialmente para las que compiten en mercados internacionales o contra productos importados.

Según IDESA, en 2017 el salario promedio del sector privado registrado era de 500 dólares mensuales, mientras que el PBI por asalariado era de 124.000 dólares anuales. Hoy, en 2025, ese salario ronda los 360 dólares, con un PBI por trabajador de 97.000 dólares.

Frente a este contexto, devaluar la moneda podría mejorar la competitividad, pero a costa de licuar aún más el poder de compra de los trabajadores. Por el contrario, aumentar los salarios sin un aumento correspondiente en la productividad puede perjudicar el empleo y la inversión.

Para IDESA, el camino de salida no es ni licuar ni presionar salarios, sino aumentar la productividad, y para eso propone tres reformas clave:

  • Mejorar la infraestructura productiva a nivel nacional, provincial y municipal.

  • Simplificar y unificar los impuestos al consumo, eliminando distorsiones como Ingresos Brutos y tasas locales.

  • Flexibilizar las reglas laborales, especialmente para las pymes, permitiéndoles salir de convenios colectivos desactualizados y centralizados.

Además, el informe advierte que los aumentos salariales deben negociarse empresa por empresa, en función de la productividad real, y no de forma generalizada y centralizada, como se hace tradicionalmente en Argentina.

La discusión está abierta. Mientras tanto, los trabajadores siguen sintiendo que no les alcanza, y las empresas ven cómo sus márgenes se achican. ¿Será la productividad la clave para salir del laberinto?

Fuente: vmo

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