
El precio del litio seguirá bajo hasta 2027, pero Sudamérica se consolida como el nuevo corazón global del mineral
Por primera vez desde el boom de 2022, el litio atraviesa una fase prolongada de precios deprimidos.
El mineral estrella de la transición energética, que hace apenas tres años cotizaba por encima de los 70.000 dólares por tonelada, hoy se mueve entre los 9.000 y 9.600 dólares, un valor que desafía la rentabilidad de gran parte de los proyectos en desarrollo.
La consultora Benchmark Mineral Intelligence advierte que la sobreoferta global mantendrá los precios bajos al menos hasta 2027. Sin embargo, el mapa productivo está cambiando de manera profunda: Sudamérica emerge como la gran ancla de competitividad y se prepara para desplazar a Australia como primer productor mundial.
“Estamos produciendo más litio del que el mundo demanda. La sobreoferta y los inventarios elevados están presionando los precios, pero la demanda estructural sigue creciendo de forma robusta”, explicó el analista principal de Benchmark, Federico Gay, durante el XIV Seminario Internacional del Litio realizado en Catamarca.
Un mercado que crece, pero que produce más de lo que consume
En apenas una década, el consumo mundial de litio pasó de 166.000 toneladas a 1,3 millones, y las proyecciones son vertiginosas: para 2035 se demandarán 3,8 millones de toneladas, impulsadas por los autos eléctricos y el almacenamiento energético.
Solo en 2025, el consumo global crecerá un 24%, con China concentrando el 30% del aumento, seguida por Europa (28%) y Estados Unidos (9%). La consultora proyecta que el mercado crecerá a un ritmo compuesto del 10% anual hasta 2040, uno de los desempeños más sólidos entre todos los metales industriales.
Pero el problema es la velocidad con la que se expandió la oferta. En 2025, la producción global aumentará un 15%, alcanzando 1,47 millones de toneladas equivalentes de carbonato de litio (LCE). La irrupción de África —con Zimbabue, Malí y Nigeria sumando 100.000 toneladas nuevas— y el crecimiento sostenido de Sudamérica explican gran parte del excedente.
Sudamérica, la nueva capital del litio
Benchmark proyecta que Sudamérica superará a Australia como la principal región productora en 2027. Dentro de la región, Argentina lidera con el 52% del volumen, seguida por Chile (33%) y Brasil (15%).
Además de sus ventajas geológicas, el continente ofrece algo que pocas regiones pueden: costos operativos por debajo de los 10.000 dólares por tonelada, cuando cerca de la mitad de los proyectos del mundo ya operan por debajo de su umbral de rentabilidad.
Otro factor clave es el avance de la extracción directa de litio (DLE), una tecnología que promete reducir los tiempos de producción, aumentar la recuperación del mineral y disminuir el impacto ambiental. Según Benchmark, este segmento multiplicará su participación en la próxima década, posicionando a Sudamérica a la vanguardia tecnológica del sector.
China procesa, Sudamérica produce
Mientras los países del Triángulo del Litio —Argentina, Chile y Bolivia— concentran la materia prima, China controla entre el 60% y 65% de la capacidad global de procesamiento químico. Los minerales extraídos en África y Oceanía terminan siendo refinados en Asia, donde se fabrica la mayor parte de las baterías del planeta.
En cambio, Sudamérica todavía tiene una demanda interna muy baja, pero goza de una posición geopolítica privilegiada: exporta a los tres grandes polos consumidores —China, Europa y Norteamérica—, lo que la coloca en el centro de la estrategia global de suministro.
Argentina: entre la oportunidad y la brecha industrial
Durante su exposición en Catamarca, Gay también se refirió al debate sobre la industrialización local del litio. “Fabricar baterías en el país sería un sueño, pero hoy no tenemos los materiales ni la energía necesaria”, reconoció.
La producción de celdas requiere cobalto, níquel y grafito, minerales que no se extraen en Argentina, además de una infraestructura industrial compleja y una cadena de proveedores consolidada.
Por eso, la estrategia más realista a corto plazo pasa por integrarse a las cadenas globales de valor, mediante alianzas con las regiones consumidoras, más que intentar desarrollar toda la cadena dentro del país.
Perspectiva: precios bajos, pero oportunidad estratégica
El consenso de los analistas es claro: los precios del litio seguirán deprimidos hasta 2027, presionados por los inventarios acumulados y la capacidad ociosa en China. Sin embargo, a mediano y largo plazo, la demanda estructural del mineral es ineludible.
Cuando el equilibrio entre oferta y consumo se restablezca, Sudamérica —y especialmente Argentina— estarán mejor posicionadas que nunca, no solo por sus recursos naturales, sino por el aprendizaje industrial y la madurez regulatoria que se están construyendo en torno a este nuevo oro blanco.
Fuente: vmo