
el Brent cede a US$ 80,90 y el mercado mira de reojo a Vaca Muerta
Tras haber superado los US$ 84, el crudo internacional retrocedió por expectativas de negociación entre Irán y Estados Unidos.
El Estrecho de Ormuz sigue siendo la variable crítica y en Argentina el impacto ya se proyecta sobre combustibles, regalías y exportaciones.
Después de varios días de máxima volatilidad, el mercado petrolero encontró un respiro. El crudo Brent cerró en US$ 80,90 por barril, con una baja del 0,6%, mientras que el WTI estadounidense retrocedió 1,2% hasta US$ 74,96, luego de haber marcado su nivel más alto desde junio, según datos difundidos por Reuters.
La corrección se dio tras versiones publicadas por The New York Times sobre contactos indirectos entre emisarios iraníes y la CIA para explorar una eventual salida negociada al conflicto. El solo indicio de una desescalada alcanzó para moderar el rally que había llevado al Brent por encima de los US$ 84 en las primeras operaciones.
Sin embargo, desde Washington el mensaje fue diferente. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que Estados Unidos “está ganando la guerra contra Irán” y que el despliegue militar podría sostenerse “todo el tiempo que sea necesario”, manteniendo el escenario de incertidumbre geopolítica.
Ormuz, la llave del precio
Más allá de la corrección puntual, el eje sigue siendo el Estrecho de Ormuz. Por allí transita cerca del 20% del crudo y del GNL que se comercializa en el mundo. Con el tráfico prácticamente paralizado y episodios de ataques a instalaciones energéticas, el mercado opera bajo un riesgo estructural.
Irak, segundo productor de la OPEP, redujo casi a la mitad su bombeo —unos 1,5 millones de barriles diarios— por problemas de almacenamiento y limitaciones para exportar. Si el bloqueo se prolonga, podría frenar hasta 3 millones de barriles diarios adicionales.
Al mismo tiempo, grandes importadores asiáticos comenzaron a buscar suministros alternativos. En Estados Unidos, el aumento de inventarios —5,6 millones de barriles en la última semana según el Instituto Americano del Petróleo— ayudó a moderar la presión alcista.
El impacto en Argentina: combustibles, regalías y Vaca Muerta
Para Argentina, el movimiento del Brent no es un dato externo más. Funciona como referencia directa para el precio interno de los combustibles y para la ecuación económica de los proyectos exportadores.
Según un informe de la consultora AGKC, desde el inicio del conflicto el petróleo llegó a subir 22%, mientras que el GNL en Europa —medido por el marcador TTF— se disparó hasta 77%. El Brent pasó de US$ 68 a un pico de US$ 83,16, mientras que el TTF escaló de 31 a 55,60 dólares por MBTU.
Si los valores internacionales se sostienen, el traslado al mercado doméstico sería prácticamente automático. Desde la aprobación de la Ley Bases en 2024, los precios locales están alineados con la referencia internacional, lo que implicaría subas en surtidores, mayores costos logísticos y presión adicional sobre tarifas eléctricas y gas por redes, especialmente en invierno cuando se requiere importar GNL.
Para Neuquén, el efecto sería doble: mayores regalías petroleras y un incremento en la recaudación por Ingresos Brutos. También crecería la masa coparticipable para los municipios.
¿Y la actividad en Vaca Muerta?
En el corto plazo, la producción en Vaca Muerta no debería alterarse. Los niveles de bombeo están más vinculados a la infraestructura disponible que al precio coyuntural. Proyectos como VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) y la expansión de capacidad de transporte son los que determinan el techo productivo.
En gas, la dinámica es similar. Aunque los contratos están dolarizados, muchos son a mediano plazo, lo que amortigua el impacto inmediato del salto del GNL internacional. La clave sigue siendo la capacidad de evacuación, especialmente a través del Gasoducto Perito Moreno y los proyectos de licuefacción en carpeta.
Un equilibrio frágil
El retroceso del Brent a la zona de US$ 80 ofrece alivio momentáneo, pero el mercado continúa operando con prima de riesgo. Si el Estrecho de Ormuz permanece bloqueado o se amplían los ataques a infraestructura crítica, el escenario podría volver a tensarse rápidamente.
Para Argentina, el contexto abre una ecuación ambivalente: más ingresos por exportaciones y regalías si los precios suben, pero también mayor presión inflacionaria interna y costos energéticos más altos.
En un país que apuesta a la energía como motor macroeconómico, cada dólar que se mueve el Brent ya no es solo un dato financiero: es una variable política, fiscal y productiva.
Fuente: vmo