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Crisis silenciosa en el Golfo San Jorge

Se profundiza el éxodo de empresas de servicios y crece el riesgo de descomposición del entramado productivo.

Crisis silenciosa en el Golfo San Jorge

Se profundiza el éxodo de empresas de servicios y crece el riesgo de descomposición del entramado productivo.

La histórica cuenca del Golfo San Jorge, cuna de la actividad hidrocarburífera en la Patagonia, atraviesa una transformación crítica que ya deja consecuencias profundas en el tejido productivo regional. En los últimos meses, varias empresas de servicios especiales decidieron cerrar sus bases operativas en Chubut y Santa Cruz, lo que evidencia una reconversión forzosa que preocupa tanto a referentes públicos como a actores privados.

Entre las compañías que dejaron la región se encuentran firmas de renombre internacional como Halliburton, Weatherford, y más recientemente, Superior, especializada en servicios de alta complejidad tecnológica. Esta tendencia se produce en un contexto marcado por la salida progresiva de YPF de varios bloques, y la revisión de estrategias de grandes operadoras como Tecpetrol, que evalúa desprenderse del área El Tordillo.

Una salida que erosiona la base industrial

La desinversión en servicios implica mucho más que números: significa el debilitamiento de un ecosistema construido durante décadas, que convirtió a Comodoro Rivadavia y su entorno en un centro neurálgico de know-how, logística, herramientas y capacidad operativa para campos maduros. Hoy, ese capital se encuentra en riesgo de descomposición.

“El desarrollo de una cuenca no depende únicamente de las operadoras, sino también de la calidad y disponibilidad de servicios técnicos en el territorio”, remarcan desde el sector. La ausencia de empresas capaces de brindar servicios especializados —como fractura, cementación, completación de pozos, entre otros— encarece los costos y limita la posibilidad de mantener actividad sostenible.

Riesgo de concentración y pérdida de diversidad

Con el retiro de los grandes jugadores, surge una nueva preocupación: que el vacío sea ocupado por pocas empresas locales favorecidas políticamente, generando una concentración que diluya la histórica diversidad de proveedores que caracterizó al Golfo San Jorge. Esta concentración podría desbalancear la competitividad, afectar la calidad del servicio y excluir a muchas pymes regionales que apostaron durante años al desarrollo de la cuenca.

Impacto laboral: miles de empleos en juego

La salida de empresas también se traduce en una pérdida directa de puestos de trabajo. En Santa Cruz ya se calcula que cerca de 4.000 trabajadores fueron desvinculados en los últimos seis meses. En Chubut, se estima que más de 2.000 empleos corren riesgo de desaparecer en el corto plazo.

Empresas como DLS y San Antonio Internacional (SAI) están en plena negociación con operadoras para definir mecanismos de retiro de personal, afectando a unos 700 operarios. La falta de actividad en campos maduros es una realidad insoslayable, pero desde el sector se insiste en la necesidad de aplicar medidas de contención y control de daños para evitar una migración masiva de empresas hacia Vaca Muerta o el cierre definitivo de operaciones.

Una cuenca con historia, buscando futuro

El Golfo San Jorge fue durante más de un siglo el corazón petrolero de la Argentina. Hoy enfrenta una reconversión forzada que, si no se gestiona con inteligencia y consenso, puede desembocar en una pérdida estructural de capacidades. La región aún tiene activos valiosos: empresas, trabajadores calificados, infraestructura y experiencia. El desafío es reconvertir sin destruir, y sostener el entramado productivo que tantos años llevó construir.

Fuente: vmo

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