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Comodoro Rivadavia vive su peor éxodo petrolero

Familias que se van, alquileres vacíos y un horizonte sin señales de repunte.

Comodoro Rivadavia vive su peor éxodo petrolero

Familias que se van, alquileres vacíos y un horizonte sin señales de repunte.

La crisis petrolera que golpea al sur argentino dejó una marca profunda en Comodoro Rivadavia. Lo que hasta hace poco era una ciudad de movimiento constante, con barrios enteros construidos al calor de la industria energética, hoy muestra un paisaje distinto: carteles de “Se vende”, locales cerrados y familias que hacen las valijas para irse.

Los despidos en el sector hidrocarburífero, el freno de los créditos hipotecarios y la caída del poder adquisitivo quebraron la dinámica de un mercado inmobiliario que dependía directamente del pulso petrolero.

“Hay propiedades que bajaron hasta un 20%”

El corredor inmobiliario Rodrigo Sánchez explicó que el movimiento comenzó a caer a mediados de año, y que hoy las operaciones se reducen al mínimo.

“Se frenó mucho el tema de los créditos hipotecarios. La demanda de alquileres se mantiene, pero cambió el perfil: antes había gente que alquilaba propiedades de más de un millón en zonas exclusivas. Hoy todos buscan alquileres económicos”, detalló.

Los precios se ajustaron a la baja. Viviendas que se alquilaban por 1.200.000 pesos hoy se ofrecen por 900.000, y muchas siguen vacías. “El mercado se está reacomodando a una realidad donde los ingresos ya no alcanzan”, agregó Sánchez.

El éxodo petrolero y el efecto dominó

Según estimaciones del sector, unas 8.000 personas abandonaron Comodoro en los últimos meses, muchas de ellas familias completas de trabajadores petroleros que fueron despedidos o trasladados a otras provincias.

“La mayoría eran propietarios, gente que había comprado su casa gracias al salario petrolero. Al irse, pusieron sus propiedades en venta y aparecieron cerca de 3.000 viviendas nuevas en el mercado”, indicó el corredor.

El resultado: un mercado saturado de oferta, sin compradores solventes ni acceso a crédito. Los precios de venta bajaron hasta 20%, y los propietarios más urgidos aceptan rebajas con tal de cerrar operaciones.

Indemnizaciones que se agotan

En diálogo con Vacamuertaonline.com.ar, ex trabajadores petroleros confirmaron que las indemnizaciones ya se están terminando. Muchos utilizaron parte de ese dinero para sobrevivir los primeros meses, pero hoy “la cadena se rompió”.

“Al principio se notaba el movimiento: se pagaban deudas, se arreglaban autos, algunos invertían en un pequeño negocio. Pero ese dinero ya se acabó. Cada vez se siente más la caída en los comercios”, comentó un ex operario del área de perforación.

La retracción del consumo se percibe en todos los sectores: supermercados, talleres, ferreterías y bares. El dinero que antes circulaba por la economía local se fue junto con las familias que migraron o dejaron de tener ingresos estables.

Créditos congelados y operaciones caídas

El congelamiento de los créditos hipotecarios es otro golpe al corazón del sector. Las operaciones se traban por la brecha entre el valor del dólar y el peso que entrega el banco.

“Si el crédito tarda dos meses, cuando sale el dólar ya subió. El comprador se encuentra con una diferencia abismal y la operación se cae. Eso pasó en decenas de casos”, explicó Sánchez.

La inestabilidad cambiaria se convirtió en el principal obstáculo para que las ventas se reactiven. “Nadie quiere arriesgar en una operación que tarda tanto tiempo y donde el dólar puede subir 100 pesos en una semana”, advirtió.

Una ciudad que se vacía

En los barrios más tradicionales de Comodoro —como Pueyrredón, Roca o Don Bosco—, las casas en venta se multiplican. En paralelo, muchas terminan en alquiler, aunque los precios siguen cayendo.

“La gente elige lo más barato. Los sueldos no acompañan, y los propietarios prefieren alquilar antes que dejar la casa vacía”, explicó Sánchez.

El efecto se extiende a los proyectos de inversión. Lo que antes se reinvertía en propiedades, hoy se va de la ciudad junto con las familias que migran. “Pensábamos que las indemnizaciones traerían algo de movimiento, pero no pasó. Esa plata se fue de Comodoro”, sostuvo.

“El mercado va a repuntar, pero no ahora”

Aunque hay esperanza a largo plazo, el presente es desolador. “Comodoro siempre fue una ciudad dinámica por el petróleo. Cuando se mueve ese sector, se mueve todo. Hoy está frenado, pero cuando vuelva la estabilidad, el mercado va a crecer”, concluyó Sánchez.

Por ahora, el futuro inmediato es de resistencia: un mercado inmobiliario con exceso de oferta, sin crédito, sin compradores y con un éxodo silencioso que se siente cada día más en las calles.


📍 Análisis editorial – Vacamuertaonline.com.ar
La situación de Comodoro Rivadavia refleja un fenómeno que ya comienza a verse en otros puntos de la Patagonia petrolera: cuando se apagan los equipos, se apagan las ciudades. La cadena económica que se sostiene en torno al petróleo no resiste mucho tiempo sin producción.

En el campo y en los barrios, ya no hay plata circulando, y eso marca el pulso real de la crisis. Mientras tanto, el horizonte para el trabajador despedido se acorta: la indemnización que parecía una tabla de salvación, hoy apenas alcanza para cubrir unos meses de alquiler o mercadería.

El éxodo petrolero no es solo una estadística: es el reflejo de un modelo económico que se está deshilachando desde adentro.

Fuente: vmo

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